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Oración a San Emeterio y San Celedonio de Calahorra

San Emeterio y San Celedonio de Calahorra

San Emeterio y San Celedonio de Calahorra son dos santos mártires de la iglesia católica quienes vivieron en los primeros siglos de la era cristiana en los tiempos en que los cristianos eran perseguidos por su fe. Se trata de dos hermanos que pertenecían al ejército romano, y al ser descubiertos como seguidores de Cristo fueron torturados y condenados a muerte en La Rioja.

Se tienen pocos datos de la vida de estos dos santos mártires. Se presume que nacieron a mediados del siglo III y que eran hermanos, pertenecientes a la comunidad de Calahorra. La historia cuenta que eran soldados del ejército romano que se habían convertido al cristianismo, pero permanecían en secreto pues en aquella época, el decreto del emperador Diocleciano prohibía la religión cristiana bajo encarcelamiento e incluso pena de muerte.

En el año 298, Emeterio y Celedonio se encontraban en servicio militar en la ciudad de Riojana, cuando fueron delatados por su condición de cristianos. El gobernador intentó persuadirlos de desistir de la fe y adorar al emperador y a los dioses paganos, no obstante, estos siervos de Cristo se mantuvieron firmes en su convicción.

De inmediato se ordenó que fueran encarcelados y torturados, en un lugar conocido como Casa Santa; luego de crueles burlas y sufrimientos, Emeterio y Celedonio fueron llevados a las afueras de Calahorra, cerca del río Cidacos donde los decapitaron. Más tarde, en dicha región se edificó una iglesia donde se recuerda la memoria de esos dos santos mártires.

Una leyenda cuenta que sus cuerpos fueron arrojados al río, y que milagrosamente sus cabezas se encontraron en la ciudad de Santander (de Cantabria) a bordo de una barca hecha con piedras, donde las rescataron unos monjes, aunque esta historia no ha sido confirmada.

Ambos mártires aparecen en fecha 3 de marzo en el martirologio romano. Sus reliquias se veneran en la catedral de Calahorra, de la cual estos mártires son santos, así como también son venerados en los pueblos de Santander y San Pedro de Romeral.