Saltar al contenido

San Eleuterio

San Eleuterio fue el primer obispo católico de la diócesis de Torunai en Francia. Este santo vivió durante el siglo V, fue cercano amigo de San Medardo, y discípulo de San Remigio. Se le encargó la tarea de defender el catolicismo en medio de tiempos de conflictos y amenazas por parte de la herejía arriana, tarea que desempeño con esmero y devoción. Fue martirizado por su fe.

Eleuterio nació durante el gobierno del rey Childerico I (457-481) en la región de Lyon en Francia. Creció en el seno de una familia de fieles cristianos que lo educaron en la fe católica desde sus primeros años de infancia. Cuando aún Eleuterio era un niño, la familia debió emigrar para buscar refugio en la comunidad Blandinium, ya que se desataron en la región persecuciones contra los cristianos. Es probable que durante este viaje, Eleuterio conoció a San Medardo quien fue su amigo y juntos transitaron el camino hacia la fe.

Cuando el rey Clodoveo I se convirtió al cristianismo, las persecuciones cesaron y así,  Eleuterio y Medardo pudieron fundar una comunidad cristiana en la región de Blandinium. Según parece, luego viajaron a la ciudad de Torunai, donde San Remigio se encontraba organizando la iglesia, y así decidió crear la diócesis dejando al frente como primero obispo a Eleuterio en el año 484, quien tendría como principal labor, luchar contra la herejía de los arrianos que se había esparcido por esta región.

San Eleuterio predicaba con fuerza y devoción, corregía a los que estaban equivocados, fundamentaba con explicaciones y argumentos la verdadera fe católica, se ganó el apoyo y respeto de la comunidad cristiana, y el propio papa Hormisdas le encargó que continuase esta tarea evangelizadora. El obispo Eleuterio logró la conversión del pueblo de los francos en el año 506, tras haber ganado la victoria de Tolbiac contra los alemanes.

Su historia cuenta que poco tiempo después, el obispo Eleuterio murió mártir, siendo emboscado al salir de la misa, por una multitud de arrianos que lo golpearon hasta asesinarlo. Sus reliquias que se encontraban en la catedral de Torunai se perdieron durante el incendio en este templo que ocurrió en el año 1902.