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Oración a San Diosgracias

San Diosgracias o Deogracias de Cartago (Deogratias Cathaginensis) fue un obispo católico de la ciudad de Cartago, hoy en día Túnez, durante el siglo V.  Su nombre proviene de la expresión latina Deo gratias que significa “gracias a Dios”, empleada en la liturgia y en la vida monástica, y adoptada para nombrar a este obispo que recuperó a la congregación de fieles reunidos en Cartago que habían sido abandonados tras la invasión de esos territorios por los vándalos.

Durante inicios del siglo V, Cartago y otras localidades fueron azotadas por los vándalos, haciendo que sus líderes religiosos y el clero fueran expulsados, quedando estas tierras abandonadas por unos 14 años.

Genserico, rey de los vándalos, accedió a la petición del emperador Valentiniano del imperio romano de occidente, para que el religioso Deogracias pudiese ser consagrado como obispo en dicho territorio. Su nombramiento ocurrió el 25 de octubre del año 453. Desde entonces, el trabajo de San Diosgracias se enmarcó en restituir la fe cristiana en la diócesis de Cartago y sus alrededores, trabajando por restituir los valores y fortalecer los fundamentos sociales y económicos de la región.

No obstante, dos años más tarde, los vándalos invaden y saquean Roma, provocando migraciones, desplazamiento de los habitantes y muchos cautivos en África. Ante estos hechos, el obispo Deogracias, emprendió una obra de caridad para atender a los exiliados, habilitando templos para alojarlos y brindarles consuelo y fortaleza, incluso, tuvo que vender objetos de la iglesia para poder cubrir las necesidades de la población.

Su trabajo pastoral fue uno de los más admirables. Luchó por la unión de las familias, el cuidado de los enfermos, y la protección de los necesitados. Fueron casi tres años y medio de episcopado, dejando una huella imborrable en la diócesis de caridad y servicio. Murió aproximadamente en el año 456 o 457.