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San David Galván

San David Galván, Mártir

San David Galván fue un religioso católico, presbítero y mártir, quien sufrió el martirio siendo fusilado en los tiempos de la persecución mexicana.

David Galván nació el 29 de enero del año 1881 en Guadalajara. Quedó huérfano de madre a los  tres años de edad, por lo que su padre contrajo segundas nupcias. Desde joven siempre ayudó a su padre en su taller de zapatería, pero cuando tenía 14 años, motivado por su deseo religioso, ingresó al Seminario del Señor San José, donde estudió hasta 1900, cuando su padre lo llamó para trabajar del nuevo en el taller familiar.

Como el deseo de David era ser religioso, al cabo de unos años, regresó al seminario, pasó por rigurosas pruebas durante un año impuestas por el prefecto general Miguel de la Mora, para fortalecer su fe y luego decidir su admisión. David consiguió crecer en espíritu y se separó de las costumbres mundanas por completo. Se ordenó como sacerdote el 20 de mayo del año 1909 a los 28 años de edad, y luego fue nombrado superior del seminario.

También fue maestro del Seminario Diocesano, dirigió la cátedra de Derecho Natural y Sociología, ayudó en la fundación de la revista del Seminario “Voz y aliento”, fue capellán del Hospital de San José y del Orfanatorio de La Luz de Guadalajara.

En 1914, luego que el seminario cerrara, el padre David pasó a ser vicario de Amatitán, donde se encargó de defender la santidad del matrimonio. Sucedió que el padre David defendió a una joven de un militar llamado Enrique Vera, quien la pretendía a pesar de estar casado. Esta enemistad hizo que el padre David fuese arrestado aunque al poco tiempo quedo en libertad por no tener acusaciones.

No obstante, el 30 de enero de 1915, ocurrieron los enfrentamientos entre hueste villistas y carrancistas, ante lo cual los sacerdotes David y José María Araiza se dispusieron a ir en auxilio de los heridos, cuando fueron interceptados por el militar Vera, quien los arrestó y sin previo juicio los condenó a pena de muerte.

El padre David Galván fue fusilado en junio de 1922, el padre Araiza corrió con la fortuna de recibir un indulto. El sacerdote Galván fue beatificado el 22 de noviembre del año 1992, y canonizado en el año 2000 por el papa Juan Pablo II.