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San Constantino de Escocia

San Constantino de Escocia, Mártir

San Constantino de Escocia es un santo de la iglesia católica quien vivió durante el siglo IX. La primera parte de su vida estuvo perdido en las tradiciones mundanas, siendo rey del Alba (antiguo nombre para el territorio de Escocia); en un segundo período, bajo la dirección de San Columba, se apartó de su cargo de monarca y de todas las riquezas del mundo para practicar una vida austera y santa, convirtiéndose en predicador y colaborador de la difusión del cristianismo en la naciente Escocia.

Constantino  de Escocia nació en el año 879 en la casa real de los reyes de Alba. Por 45 años estuvo al mando del trono, llevando una vida desapegada de la religión, cometiendo injusticias y diversos pecados, especialmente contra la moral, llegando incluso a abandonar a su mujer por ir detrás de sus conquistas amorosas.

No obstante, aún siendo joven, recibió el mensaje de la conversión y el arrepentimiento por medio del conocimiento y aceptación de Cristo. Así, reflexionando sobre sus errores, Constantino se separó de su cargo en el trono y se marchó hacia un monasterio irlandés en Rathan el cual era dirigido por San Columba.

En aquel período, la vida monástica comenzaba a adquirir mayor popularidad en Irlanda. El ex monarca Constantino se preparó para ser sacerdote por 7 años, practicando penitencias, oraciones, trabajos de servicio, y dedicando gran parte de su tiempo al estudio y reflexión de las Sagradas Escrituras, como discípulo de San Columba. Una vez ordenado sacerdote, Constantino regresó a su reino del Alba, que en este mismo período tomaría el nombre de Escocia, esta vez el ex rey era un misionero, un monje dedicado al servicio de Dios y dispuesto para la labor de Evangelización.

Con sus actos, Constantino buscó sanar sus culpas y rectificar su vida, trabajando en obras de caridad para con los fieles, y llevando la evangelización a todas las partes del reino. En medio de esta obra misionera que le permitió reformar su vida, Constantino fue atacado por un grupo de paganos fanáticos quienes lo atacaron en una plaza en Escocia donde el monje se encontraba predicando y evangelizando, aproximadamente en el año 952. Es considerado el primero de los mártires cristianos en Escocia. Su culto fue proclamado por el papa León XIII en el año 1898.