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Oración a San Conón

Conón fue el papa de la Iglesia Católica N° 83, estuvo al mando de la Santa Sede durante 1 año, desde el 686 al 687, electo como sucesor tras la muerte del papa Juan V. Este pontífice recibió a los misioneros irlandeses, San Kilian y a sus compañeros, consagró obispo a Kilian y le encargó a él y a los otros a predicar la fe en la Franconia. Su memoria se recuerda el 21 de septiembre.

Luego del fallecimiento del papa Juan V, la mayoría del clero romano era partidario de la elección del archidiácono Pascual como sucesor, mientras que del otro lado, la milicia romana apoyaba al presbítero Teodoro. Existían para ese entonces tres fracciones dentro de la ciudad, el clero, la milicia y la aristocracia de grandes propietarios, todas se afanaban por tener un candidato que solapase sus finalidades.

Sabemos poco de los primeros años de vida del papa Conón, aparentemente fue hijo de un oficial de la Tropa Tracia, y cursó estudios en Sicilia. Posteriormente, comenzó su vida en el clero y luego se fue a Roma donde ejerció como sacerdote. Su apariencia sensible e inseguro y de carácter sencillo y sumiso, lograron que el clero y la guardia de Roma que estaban en discordia, dejaran a un lado a su respectivo aspirante y lo eligieran como papa, consagrándose así el 21 de octubre del año 686. Contó además con la aprobación imperial de Justiniano II, ya que el exarca de Ravena restableció esta costumbre revocada bajo el pontificado de Benedicto II.

Conón gozó del favor del emperador Justiniano II quien le comunicó a través de una carta, que había recuperado las actas del Sexto Concilio General, por las que, se proponía regirse. Justiniano II consciente de las difíciles circunstancias económicas por las que atravesaba Roma, decidió eliminar tasas y obligaciones que se debían al tesoro imperial de varios patrimonios papales, radicados en provincias que aún le permanecían fieles, las más importantes se encontraban en Sicilia.

El papa Conón muere el 21 de septiembre del año 687, algunos rumores apuntan a que fue envenenado, mientras que otras versiones dicen que ya estaba bastante enfermo. Siguiendo la tradición papal, su cuerpo descansa en la basílica de San Pedro en Roma.