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Oración a San Charles de Foucauld

San Charles de Foucauld

San Charles de Foucauld

Charles de Foucauld fue un religioso de la iglesia católica quien vivió durante el siglo XIX. Antes de iniciar su servicio en la iglesia también fue un oficial de las fuerzas armadas de Francia, un explorador, geógrafo, lingüista y eremita. Recibió la beatificación por el Papa Benedicto XVI el 1 de diciembre de 2005.

Su nombre en francés era Charles Eugene de Foucauld de Pontbriand, nació el 15 de septiembre de 1858 en Estrasburgo, en una familia aristócrata. Sin embargo, desde temprana edad tuvo que enfrentar dificultades, cuando quedó huérfano de padre y madre en 1864 pasó a vivir con su abuelo materno, el coronel Beaudet de Morlet.

Comenzó su carrera en la Escuela Militar Especial de Saint-Cyr, llevando una vida de derroche ya que recibió una impresionante herencia luego de la muerte de su abuelo. Como oficial del ejército de Francia, fue enviado a cumplir misiones en Argelia, pero a los 23 años de edad desiste de la vida en el ejército, y parte hacia Marruecos, haciéndose pasar por Judeo.

Se dedicó entonces a los trabajos escritos, ganó fama con la publicación de su libro “Reconnaissance au Maroc” publicado en 1888, lo cual le valió una medalla de la Sociedad Francesa de Geografía, por la investigación que Foucauld realizó en el Norte de África.

A partir de entonces, Charles comenzó a interesarse más por los aspectos espirituales, así decidió ingresar a una pobre orden de hermanos, la Orden Trapista. Regresó a Francia y después partió para Siria, donde se separó de la orden en 1897 para buscar una vocación religiosa. Comenzó estudios y se ordenó como sacerdote en 1901 tras lo cual regresó a Argelia, donde vivió cercano a las comunidades que servía de los tuaregues, pregando con sus sermones y con su ejemplo. Estudió largos años sobre la cultura de la comunidad donde vivía, el léxico, la gramática, los cantos y las tradiciones del pueblo, lo cual le permitió publicar varios trabajos sobre esta cultura.

La intención del padre Charles de Foucauld era la de fundar una orden religiosa, que solo se logró después de su muerte, los Pequeños Hermanos de Jesús, ya que el padre Foucauld fue asesinado por asaltantes en la puerta de su vivienda, el 1 de diciembre de 1916. Se le consideró mártir y su memoria fue venerada por la comunidad.

El proceso de beatificación comenzó en 1927, siendo declarado venerable el 24 de abril de 2001 por el Papa Juan Pablo II, beatificado el 13 de noviembre de 2005 por el Papa Benedicto XVI y canonizado el 15 de Mayo de 2022 por el Papa Francisco.

Oración a San Charles de Foucauld

Oh espiritual y fiel servidor de Dios san Charles de Foucauld; hoy por medio de estas palabras, me abandono en tu gracia y en tu intercesión, en tu santidad y en las buenas obras que llevadas a cabo en la tierra, te han merecido la conquista de los altares eternos. Trae para nosotros esa misma gracia y ese mismo amor por nuestro Dios, para que amandole, sirviendole y adorandole de la misma manera que tu lo haz hecho, también nosotros seamos merecedores de sus bienes en la tierra y de la gloria eterna en el cielo.

San Charles, rogamos tu intercesión y la gracia del cielo, para que a través de tu santidad y tus obras de amor en la tierra, nuestro Padre nos mire con amor desde lo alto, guárdanos de todo mal y peligro, sana el enfermo, da felicidad a quién carece de ella , virtud al pecador y santidad a quien anhela poseerla.

Tu amor por Dios y tu caridad por sus criaturas te han hecho merecer el cielo; poseedor de toda gracia e infinitas bendiciones, intercesor y fiel servidor nuestro en el cielo y en la tierra. Siempre dispuesto y entregado a la defensa del más débil y a hacer en todo acto la voluntad del Padre; traemos hoy la gracia, muéstranos el camino que te llevó al goce eterno de las bienaventuranzas y líbranos de la maldad de este mundo.

Que la virtud nos rodee, que tus caminos sean nuestros caminos y que en cada día que se nos concede, por gracia, nos permita aumentar las buenas obras, ser más humildes y ser capaces de creer verdaderamente y aceptar con altura el amor que sin esperar nada a cambio, el Padre del cielo nos ofrece.