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Oración a San Carlos Sezze

San Carlos Sezze fue un religioso de la orden de los frailes menores franciscanos que vivió durante el siglo XVII.

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Nacido en Sezze, una localidad de la región de Lacio, situada en  Italia, en una data imprecisa, estimase que fue a inicios del siglo XVII. Su familia era humilde pero de profundos valores religiosos, se dedicaban a las labores del campo en las que también participaba el santo.

El joven Carlos trabajaba como pastor  y haciendo otros trabajos de campo. En una ocasión estaba arando con unos bueyes, y mientras los dirigía, los animales fueron espantados por una bandada de aves que arremetieron en contra del poniendo su vida en peligro. Carlos, quien ya conocía la fe cristiana, prometió a Dios dedicarse al servicio de la religión si lo salvaba de aquel accidente. Y así sucedió.

Pidió ser admitido en la orden de los franciscanos, pues conocía y admiraba las obras de san Salvador de Horta y san Pascual Bailón. Los religiosos franciscanos le aconsejaron que fuese directamente a Roma a pedir la admisión del superior.

Carlos emprendió el viaje junto con otros compañeros, llevando una actitud humilde y un firme interés, consiguió ser admitido en la Orden de los frailes menores. Su deseo era salir a evangelizar formando parte de las misiones, sin embargo, enfermo gravemente y permaneció un tiempo en Sezze para luego dirigirse a Roma.

Estando ya en Roma se dedicó a las labores más nobles, como el cuido de enfermos, el servicio a los pobres y necesitados, mientas que vivía de la caridad, llegando incluso a pedir limosna para mantenerse.

Conociendo las virtudes de su fe, su entrega y su humildad, le solicitaron que redactase algunas normas que sirvieran de guía para la oración. San Carlos escribió un folletín con algunas normas, sin embargo, esto le causó muchos conflictos y fue casi expulsado de su congregación. Arrepentido y humillado, buscó en la oración el perdón de sus actos, teniendo un profundo momento de meditación, pues afirman los relatos que escuchó la voz del Señor que le decía que lo recibiría en el paraíso.

También cuentan que una vez estando en misa, un rato de luz toco su pecho. Lo cierto es que luego de estas experiencias, san Carlos Sezze se dedicó a la escritura de un libro titulado “Las grandezas de la misericordia de Dios”. Siempre aceptó con obediencia sus penitencias y trabajos.

San Carlos Sezze fue canonizado el 12 de abril de 1959 por el papa Juan XXIII.