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Oración a San Caralampio

San Caralampio es un santo mártir de la iglesia católica, conocido obispo de la diócesis de Magnesia, que era una región de la Asia Menor, vivió durante el siglo II. Se cuenta que fue un hombre que dedicó su vida al servicio religioso y fortalecimiento de la iglesia en sus primeros años, así logró muchas conversiones, y trabajaba activamente aún siendo muy longevo. Esto desencadenó la ira de los gobernantes romanos anti-cristianos, que lo torturaron, sin embargo, durante su martirio se cuentan prodigios asombrosos.

Caralampio nación probablemente en la primera mitad o a mediados del siglo II. Llevó una vida de servicio religioso, trabajando por el mantenimiento y fortalecimiento de la fe cristiana aun en tiempos de persecuciones. Fue consagrado como obispo de la antigua diócesis de Magnesia en la región de Meandro, que se encontraba en los territorios de Asia Menor, donde logró conquistar muchos fieles para la fe cristiana.

Entre los años 193 y 211, se encontraba al mando del Imperio, Septimio Severo, y Luciano como Procónsul de Magnesia. Era el año 202, el obispo Caralampio tenía 113 años aproximadamente, cuando fue encarcelado por el comandante militar Lucio, quien lo llevó ante Luciano. Cuando interrogado sobre su fe, Caralampio se confesó servidor de Cristo, y se negó a ofrecer tributo a los dioses paganos.

Sin compasión lo torturaron. Con ganchos de hierro le rasgaron la piel del cuerpo, mientras Caralampio, con firmeza soportaba las torturas y daba gracias a Dios. Admirados por la fe y determinación del obispo, los soldados Porfirio y Baptus, se declararon cristianos en el momento, y otras tres mujeres que eran testigo de la tortura de Caralampio, también confesaron su fe. Todos estos fueron martirizados.

Una parte de la historia cuenta que mientras Lucio torturaba al obispo, la espada se volvió contra él y le cortó las manos, y que Luciano al escupir a Caralampio, experimentó una torcedura en su cuello que lo dejó con la visión hacia atrás. Solo fueron sanados por las oraciones de Caralampio.

Otra parte de la historia cuenta que el santo obispo fue entregado a Septimio Severo, quien lo condenó a muerte. Antes de fallecer, Caralampio pidió a Dios que el lugar de descanso de sus reliquias nunca pereciera. Fue decapitado en el año 202.

Su cráneo se conserva en el monasterio de San Esteban en Meteora, al cual se le atribuyen muchos milagros.