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Oración a San Besa

San Besa es un santo mártir de la iglesia católica, quien fue un soldado convertido al cristianismo; siendo testigo de la crueldad con la que eran maltratados los mártires Julián y Euno por una turba de paganos, reprendió a la multitud y manifestó su fe, por ello fue denunciado y condenado a muerte. Vivió durante el siglo III.

La historia de San Besa es narrada junto a la de los santos mártires Julián y Euno, quienes eran cristianos que habían sido condenados a muerte por su fe católica.

Sucedió en Alejandría de Egipto durante el gobierno del emperador Decio. Existía un edicto que prohibía las prácticas cristianas y ordenaba condenar a todos los que no rechazaran esta fe y rindieran culto a los dioses romanos (paganos).

En aquel entonces, muchos altos funcionarios para preservar sus puestos de gobierno en Alejandría, se separaron del catolicismo; no en tanto, otros como Julián, un hombre de buena posición, anciano y afectado por gota, se presentó ante el juez llevado por sus dos empleados (uno de ellos Euno), para ser juzgado. Tanto Julián como Euno se declararon cristianos y de inmediato fueron condenados a ser azotados hasta la muerte frente a una multitud del pueblo pagano.

Besa era un soldado que estaba presente en el momento de la ejecución de estos mártires. Parece que Besa era cristiano pero mantenía su fe en secreto, sin embargo, ante la crueldad de la multitud para con los mártires, que los insultaban y querían profanar sus cuerpos aún cuando ya habían fallecido, Besa los reprendió y evitó que siguieran mutilando a estos santos mártires.

La turba de paganos se presentó en seguida ante los magistrados romanos, denunciando al soldado Besa que custodiaba los cuerpos de los mártires. Cuando Besa fue llamado a los tribunales, se confesó cristiano y fue condenado a morir decapitado en ese mismo día, posiblemente en el año 250.

En el martirologio romano antiguo se hace referencia a Besa como Agatón, y era celebrado el 7 de diciembre.