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Oración a San Benedicto IV

Benedicto IV fue el papa de la iglesia católica N° 117, estando en el trono de San Pedro desde el año 900 hasta el 903. Durante su período a la cabeza de la iglesia romana atravesó circunstancias difíciles, vulnerable ante amenaza del avance de los sarracenos, desprovista de alianzas que le ofrecieran protección, quedó a la merced de la dinastía de Teofilacto I y su familia, cortesanos que iniciarían el período más oscuro para el imperio Sacro Romano. A pesar de ello, los historiadores se refieren a este papa como un hombre justo y generoso que se interesó por nobles causas.

Benedicto IV nació en la primera mitad del siglo IX en la ciudad de Roma. Era perteneciente a una familia de la nobleza de la sociedad. Bajo el mandato del papa Formoso recibió la ordenación como presbítero. Años más tarde, a comienzos del 900, es electo como Sumo Pontífice.

Trató de formar alianzas estratégicas en el rey Luis III el Ciego, a quien consagró como emperador, buscando una defensa para hacer frente a la invasión de los húngaros que avanzaban por el norte, y los sarracenos hacia el sur. Desafortunadamente, Luis fue derrotado por Berenguer I, mutilado y desterrado a Provenza. Así, el papa Benedicto IV quedó bajo la influencia de Teofilacto I, Teodora y Marozia.

En su pontificado trató de limpiar las manchas de corrupción en la organización de la iglesia, tarea que en la que no tuvo éxito debido a los profundos vicios que habían sido sembrados y la falta de apoyo de la cual carecía. Entre algunas acciones, excomulgó a Balduino II de Flandes quien estaba acusado de asesinar al arzobispo de Reims; también ofreció ayuda al obispo de Amasia, Malacenus quien había sido expulsado de su sede por los sarracenos, y prestó apoyo a varios monasterios.

Benedicto IV falleció en julio del 903, fue enterrado en la basílica de San Pedro.