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Oración a San Ascla de Antinoe

santo sin imagen

San Ascla es un santo de la iglesia católica, quien fue martirizado en la ciudad de Antinoe de Tebaida (una región del antiguo Egipto), y torturado por su fe cristiana, pero siempre se mantuvo firme a su convicción y a su fe. Vivió durante el siglo IV.

Ascla o Asclas, nació en la ciudad de Antinoe en la región de Tebaida que se ubicaba al sur del Alto Egipto. Los datos de su infancia y de la adopción de su fe cristiana son desconocidos. Sin embargo, se sabe que era un hombre piadoso, cristiano fiel que tenía un profundo amor por la palabra de Cristo y temor de Dios que lo mantuvieron firmes de caer en las tentaciones y cultos paganos.

Fue acusado a causa de su fe cristiana, y llevado ante el gobernador Arriano. Al ser cuestionado sobre sus inclinaciones religiosas, Asclas valientemente las aceptó y defendió, aun ante las amenazas de muerte se negó a renunciar a su fe y a aceptar los cultos paganos. En consecuencia, al no hacerlo cambiar de parecer, lo sometieron a terribles torturas llevándolo al potro, azotándolo directamente sobre la carne, fracturando sus costillas y encerrándolo en una celda en condiciones infrahumanas.

Sucedió en aquellos días que Arriano debía hacer un viaje a la otra ribera del Nilo; Asclas pidió a Dios que no le dejase partir hasta que no confesara la divinidad de Cristo, y en efecto, Arriano se embarcó pero no consiguieron poner la barca en navegación. Asclas mandó a decir a Arriano que debía confesar la divinidad de Cristo que solo así zarparía. Arriano escribió en un papel reconociendo el gran Poder de Dios y del Cristo, entonces la barca comenzó a andar.

No obstante, al regresar del viaje, el gobernador Arriano mandó a quemar las heridas de Asclas con antorchas, ordenó que lo ahorcaran y lo echaran al río.