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Oración a San Antonio María Pucci

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San Antonio María Pucci fue conocido por ser un religioso italiano, miembro de la Orden de los Siervos de María, con una extraordinaria devoción y fe por la Virgen Santa y con cualidades incomparables que manifestó a lo largo de su vida, y hacen que se le considere como un sacerdote ejemplar. Vivió durante el siglo XIX.

Su nombre secular era Eustaquio Pucci, nació en la ciudad de Poggiole di Vernio, una localidad en la provincia italiana de Toscana, el 16 de abril del año 1819, dentro de una familia religiosa, de buenos valores y numerosa.

Su padre era sacristán de la iglesia, por lo que el joven Eustaquio se adentró a temprana edad en los caminos de la fe, sintiendo inquietud por el servicio a Dios.

En el año 1837, aun en contra de los deseos de su familia, Eutaquio logró entrar a la orden de los Servidores de María en el convento de la Anunciación localizado en la ciudad de Florencia, en este momento, su nombre cambió para Antonio María.

Se recibió como sacerdote en el año 1843, luego fue nombrado vicario y después enviado como párroco a la localidad de Viareggio, donde ejerció su principal función pastoral y paso el resto de sus días.

Cariñosamente, los fieles le llamaban “curatino” que significa “el pequeño cura”, San Antonio María era un hombre bondadoso, noble y humilde, defensor de los enfermos y desvalidos. Creó un hospicio para atender a los niños pobres y enfermos, así como en 1853 estableció el Instituto de los Siervos de María para jóvenes cristianos de diversas asociaciones, como la compañía de San Luis, la congregación de la Doctrina Cristiana; funda para las madres de familia la congregación de Madres Cristianas, y para los adultos de la localidad crea la compañía de María Santísima de los Dolores. Estuvo a cargo como director del convento de Viareggio por 7 años.

En una epidemia de cólera que atacó la ciudad entre 1854 y 1855, san Antonio María trabajó incansablemente por la salud de los enfermos. Falleció a causa de una neumonía el 12 de enero de 1892, enfermedad que adquirió, cuidando de los enfermos.

Sus restos descansan en la iglesia de Santa Andrea desde 1920, cuando fueron trasladados del cementerio parroquial. Fue beatificado el 22 de junio de 1952 por el papa Pío XII, y canonizado por el papa Juan XXIII el 9 de diciembre de 1962.