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Oración a San agapito II

Agapito II fue el papa N° 129 de la Iglesia Católica en el periodo comprendido entre los años 946 y 955. Vivió en la época en que el imperio Romano se encontraba en ruina, a causa de las acciones de su emperador Alberico II, quien fue también quien lo nombró Papa. Para ese entonces, Roma ya se había fracturado en varios reinos y por lo tanto, como representante de la Iglesia Católica, el papa Agapito trató de obtener independencia del imperio y extender su religión en toda la región.  Su memoria se recuerda el 8 de noviembre.

Agapito nació en el año 905, llego a Roma, y fue reconocido como un hombre prudente, honrado y con mucha energía. Fue ganando popularidad y reconocimiento a medida que fue creciendo en su camino religioso. Su vida como pontífice comenzó el 10 de mayo del año 946; en su papado tuvo que seguir muchas órdenes de Alberico II, quien mantenía en total sometimiento a la Iglesia Católica. Sin embargo,  Agapito continúo con el legado de su predecesor, y pudo establecer diálogos entre la Iglesia Católica y varios gobernantes locales. Esto provocó varias amenazas de arresto de Alberico contra él, que no pasaron a mayores, pues Agapito ya había consagrado un gran respeto de parte de los cristianos y de los reyes.

Además del esfuerzo de Agapito por mantener la Iglesia Católica independiente de la política, el Papa dirigió sus esfuerzos en la restauración de la disciplina religiosa. Uno de sus mayores logros fue el bautizo cristiano del rey  danés, Harold, logrando ampliar la influencia de la religión en este territorio.

En el año 951 el rey alemán Otón I entra a Italia, y  se proclama rey de los francos y lombardos, en Pavía, éste se casa con Adelaida, quien buscaba refugio del rey Berengario. Por tal hecho, Otón pidió al papa Agapito que lo nombrara emperador, pero Alberico se opuso y ordenó al papa negar dicha coronación, por lo que no fue coronado.

Antes de la muerte del emperador Alberico, este ordenó e hizo jurar al papa Agapito, que al terminar su legado como papa, el próximo pontífice fuera su hijo Octaviano; esta fue la última prueba de fuerza y sometimiento que el emperador mostró sobre la Iglesia Católica. Después  de 10 años como pontífice, Agapito II murió en diciembre del año 955.