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Oración a San Acursio

oracion a san acursio

San Acursio fue un religioso católico quien vivió durante el siglo XIII y su historia se narra junto a la de San Berardo, San Otón, San Pedro y San Adyuto, quienes fueron mártires de la Orden de los Hermanos Menores, encontraron la muerte durante su misión apostólica cuando evangelizaban en territorio musulmán.

San Acursio era nacido en Italia, desde joven había tomado el camino religioso y se había ordenado como sacerdote. Él y otros santos frailes del grupo, Berardo, Otón y Pedro, fueron contactados por el propio san Francisco para ser enviados en una importante misión, la evangelización de tierras árabes donde estaban los sarracenos. Se dice que el propio san Francisco había tenido una visión en la que un ángel de anunciaba que debía buscar a estos frailes y enviarlos a evangelizar a los musulmanes.

San Acursio y el grupo de frailes, dispuestos en su misión, partieron de Italia, pasando por la península Ibérica y llegaron hasta Sevilla, donde comenzaron a predicar en las calles, pero fueron rechazados y tildados de desquiciados, la multitud los golpeó con piedras y palos. Ellos, lejos de desistir, se presentaron ante el gobernante para predicarle la palabra del cristianismo, pero este los encerró en una celda, y ni si quiera así lograron callarlos, pues seguían predicando tras las rejas. El gobernante entonces ordenó que fueran exiliados, y Acursio y los demás se marcharon a Marruecos para continuar con sus labores de predicación.

Llegando a estas tierras fueron hospedados por el infante Don Pedro, quien estaba al servicio del sultán; este hombre tenía simpatía por ellos, pero Acursio y los demás religiosos se escabulleron entre la ciudad para predicar, lo cual fue motivo de que los capturaran y dejaran encerrados por tres semanas sin comida ni agua, tortura que resistieron. Luego de esto fueron puestos en libertad, y marcharon junto al infante y sus soldados en un viaje a través del desierto; pasaban ya varios días sin agua y bajo un intenso calor, Berardo suplicando a Dios, perforó la arena con una vara y el agua comenzó a brotar; entonces todos se maravillaron y creyeron en su palabra.

Pero cuando llegaron a la ciudad, el sultán al ver lo que había acontecido, ordenó la captura de Acursio y los demás monjes, y luego de ser torturados fueron decapitados el 16 de enero del año 1220. Su canonización se realizó en el año 1481.