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Oración a Paulo IV

Paulo IV fue el papa de la iglesia católica N° 223 cuyo pontificado ocupó los años de 1555 a 1559. Este pontífice era un hombre austero, firme y radical en sus decisiones, cualidades que inicialmente fueron vistas como positivas para impulsar las correcciones y reformas en la iglesia católica, acabaron también por llevarle a empeorar los conflictos políticos y sociales con otras iglesias. Era un hombre letrado con amplios conocimientos de las lenguas y con una convicción de disciplina y reforma que le llevaron a valerse de la inquisición como principal instrumento de corrección y gobierno. Su memoria se recuerda el 19 de agosto.

Paulo IV, de nombre de cuna Giovanni Pietro Carraffa, nació el 28 de junio del año 1476 en  la ciudad de Capriglia Irpina cerca de Benevento; su familia era una de las más ilustres casad de la región de Nápoles. Desde niño mostró un carácter noble y correcto, anhelaba el ascetismo y la vida monástica.

Fue un estudioso de las leyes y la teología. León X lo designó como nuncio apostólico en Inglaterra en el año 1513 y luego en la corte de España en 1515. Ya que su deseo era practicar una vida más austera, durante el papado de Clemente VII solicitó que se aceptara la renuncia a sus beneficios y en 1524 pidió ser admitido en la orden de los dominicos y los camaldulenses, donde entró en la congregación de clérigos regulares que había sido fundada por San Cayetano.

Durante el gobierno del papa Paulo III el padre Carraffa fue nombrado cabeza del proyecto de reforma que tenía en mente Paulo, y en el año 1536 lo designó como cardenal de San Pancracio. Seguidamente fue hecho arzobispo de Nápoles.

Aunque parece nunca haber contemplado tales intenciones, Carraffa fue electo como sucesor del papa Marcelo II el 6 de enero del año 1560. En sus primeras acciones reestructuró la Inquisición en Italia la cual uso como un medio de gobierno y reafirmación de autoridad, pero acabó por inspirar terror en los no creyentes. Se le criticó también el haber hecho cardenal a su sobrino Carlo Carraffa quien era indigno y no tenía preparación para el puesto; del mismo modo benefició a otros miembros de su casa.

En los asuntos eclesiásticos, Paulo IV proclamaba con frecuencia severos decretos de reforma que en lugar de suavizar las dificultades acababan por romper los lazos. En el aspecto político no reconoció a Fernando I como emperador en 1558, y acabó por separarse de Inglaterra en el reinado de Isabel I. Falleció el 19 de agosto de 1559.