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Oración a la Beata Pauline Jaricot

beata Pauline Jaricot

Beata Pauline Jaricot

Pauline Jaricot fue una laica francesa que nunca sintió la vocación a la vida consagrada, en un contexto en el que parecía que, quienes deseaban seguir a Jesucristo, necesariamente tenían que emprender el camino de la consagración religiosa. Nacida el 22 de julio de 1799 en una familia de ricos industriales, Pauline recibió una buena educación cristiana. Tras varios acontecimientos personales y escuchar una predicación en la Cuaresma de 1816, sufrió una transformación interior que cambiaría su vida, decidiendo vestirse como las obreras de Lyon por solidaridad con su pobreza. Decide igualmente, en un abandono total en Cristo, dedicarse a las misiones, informando de las necesidades de los misioneros y buscando su sostenimiento.

El milagro aprobado por el decreto del Papa Francisco tuvo lugar en 2012, en el 150 aniversario del nacimiento de Pauline. La pequeña Mayline Tran, de tres años, perdió el conocimiento debido a la asfixia por un mal tránsito de alimentos. La niña, hospitalizada en un estado desesperado tras la asfixia y una parada cardiovascular de 20 minutos, se consideraba perdida. A pesar de que se suspendió el tratamiento médico, la familia se negó a que se le retirara la asistencia vital artificial. Se hizo una novena a Pauline Jaricot, poco después, la niña se despierta, pero con daños cerebrales, y el pronóstico de estado vegetativo. Aún así, contra todo pronóstico, se curó totalmente. La curación fue sometida a un Tribunal Eclesiástico de la Archidiócesis de Lyon, del 20 de julio de 2018 al 28 de febrero de 2019. Sus actuaciones fueron envidadas a la Congregación para las Causas de los Santos. La comisión médica validó la naturaleza inexplicable de la curación. Fue beatificada el 22 de mayo de 2022 por el Papa Francisco.

Oración a la beata Pauline Jaricot

Gloriosa y humilde Beata Pauline Jaricot, por los intensos momentos de oración y de encuentro íntimo con nuestro Señor a través de tus obras, rogamos consigas para  nosotros aún peregrinos, la gracia que a ti se te ha otorgado y por la cual, hoy gozas eternamente de los bienes del cielo al lado de la Trinidad Santa y de nuestra venerable Madre la Virgen María; benditas sean tus obras en el cielo como lo fueron en la tierra, que el amor y la bondad que inspiraste y practicaste siempre, sean para nosotros ejemplo y modelo a seguir.

Oh beata Pauline Jaricot, suplicamos para que cada vez que seas invocada mediante esta oración, tus virtudes, tu gracia y tu santidad sean inspiración para tantos fieles que desde el corazón y con inmenso sacrificio, buscamos cada día un acercamiento ante nuestro Dios y Salvador, esperando así gozar de esas bendiciones que en todo momento y lugar él, tiene para darnos. Bendícenos y concédenos por tus méritos esos bienes que en la tierra no podemos lograr con nuestra humanidad concupiscente y abatida por el mal.

Beata Pauline Jaricot, intercede siempre, se en todo momento mediadora y abogada de quienes en estos momentos nos hallamos alejados de la gracia, del amor de Dios y de su santa amistad. Traenos del cielo el mensaje de amor que tu ya has recibido en la tierra; rogamos para que desde la plenitud celestial donde hoy eternamente gozas, nos envíes mensajes de esperanza, una mirada de amor y de tranquilidad; no permitas que la tristeza y el mal que se vive hoy en este mundo, nos priven de la futura y eterna alegría que hallaremos en el cielo.

Beata Pauline Jaricot, columna santa e inamovible de la iglesia católica acá en la tierra, dígnate interceder desde el cielo, especialmente por cada persona que sufre y que a su vez carece de oportunidades materiales por medio de las cuales pueda llevar una vida digna y honrosa sin ser objeto de injusticias, de engaño y de rechazo por parte de quienes manejan el poder; abogada eres de toda la humanidad, pues el Señor te ha dado la gracia de alcanzar esa virtud para que a su vez, muchos que ven en ti santidad y pureza, también lo logren.