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Oración a Simeón el estilita

Oración a Simeón el estilita
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San Simeón el estilita es una increíble figura cristiana que por su fe y devoción a Dios realizó actos de sacrificio tan asombrosos que solo son posibles de creer gracias a la existencia de testigos que dejaron testimonio de sus hechos de fe.

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San Simeón fue el iniciador y el más famoso del movimiento de los estilitas, estos eran ermitaños de columna, ya que permanecían la mayor parte del tiempo sobre columnas que mandaban a construir, a los fines de alejarse del mundo y vivir en austeridad y oración, dedicados a Dios. Para el cristianismo oriental, esta era una forma muy popular de devoción.

San Simeón el estilita nació a finales del siglo IV  en una región al norte de Siria. Inició su vida siendo un pastor de ovejas, pero al cumplir los 16 años, sintió en su corazón el llamado a la vida religiosa y entró a un monasterio. En dicho recinto, San Simeón llevaba una vida en extremo austera que resaltaba ante la de sus hermanos de religión, por sus prácticas de devoción tan extravagantes tuvo que retirarse del monasterio. Su siguiente morada fue una choza en la región de Tell- Neschin, en la cual fue capaz de soportar toda la cuaresma sin comer ni beber, además en bipedestación.

A los pocos años, San Simeón decidió partir a una especia de cueva rocosa en el desierto, un pequeño espacio de apenas unos 15 metros. Sin embargo, motivados por el asombro de sus prácticas religiosas, numerosos peregrinos acudían a su hogar en busca de consejos y oraciones. San Simeón sentía que debía apartarse aun más para tener tiempo para orar y adorar a Dios.

Por tal motivo, San Simón hizo levantar una columna que tuviese una plataforma en la parte superior, y allí decidió pasar el resto de su vida. Se dice que la última columna superaba los 15 metros de altura. Los visitantes aun podían subir y visitarlo a través de una escalera. San Simeón el estilita pasó 36 años sobre la columna, hasta el día de su muerte el 2 de septiembre del año 459, su cuerpo se encontraba de rodillas como si estuviese orando, con la cabeza inclinada. Después de fallecido muchos milagros concedió San Simeón, y junto a su columna se edificó un monasterio.

Oración a Simeón el estilita

Oye, Señor, benignamente las súplicas que te dirigimos en el día de tu confesor el bienaventurado Simeón, para que lo que no podemos alcanzar por nuestros merecimientos, lo consigamos por las oraciones de este santo que fue de tu agrado.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Oración a Simeón el estilita para tener paciencia

Concédeme San Simeón la paciencia suficiente para soportar las largas esperas, para adaptarme a los imprevistos, para tolerar lo que me da fastidio para convivir con mis límites.

San Simeón concédeme la paciencia necesaria para dialogar con quien es insensible, para preservar ante las frustraciones, para afrontar la adversidad para creer en lo que es posible.

San Simeon concédeme la paciencia indispensable para apreciar las cosas sencillas, para asumir el desafío de cada día, para poseer un corazón servicial y para confiar en tu providencia.
Señor Jesus que se cumpla en mí tu promesa: Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Amen.