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Oración a María Auxiliadora

Oración a María Auxiliadora
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La Santa Virgen María Auxiliadora es una de las advocaciones con las que se conoce a la madre de Jesús que se ha manifestado en la tierra. Su historia comienza desde el año 345 d.C. cuando el monje San Juan Crisóstomo, estando en Constantinopla, llama a la divina Virgen María, como “la auxiliadora del poderoso Dios”.

La Iglesia Católica reconoce el título de Madre María Auxiliadora para la santísima virgen, y esta advocación de María se asocia a la protección de los cristianos en Europa, África y Oriente Medio en los tiempos de guerra.

Sin embargo, este título ya se le venía dando a la santa madre desde antes. Se conocen tres episodios claves para la veneración de la santa virgen María Auxiliadora.

El primero fue el 7 de octubre del año 1571 cuando la flota cristiana vence a una flota de turcos, invocando a María como el auxilio de los cristianos. La segunda sucede el 12 de septiembre de 1683, con un ejército inferior en fuerzas, al mando del rey de Polonia, poniendo su fe en la Virgen Auxiliadora, logra derrotar a los turcos.

Finalmente el tercer episodio representativo sucede en Roma en mayo de 1814, Pío VII es liberado por la ayuda de la santísima virgen de una prisión napoleónica, el papa logra volver a Roma donde posteriormente en honor a la Santa Virgen proclama la fiesta María Auxiliadora.

Su historia propiamente comienza en el año 1860 cuando la Divina Virgen se le presenta a San Juan Bosco en una visión, donde le indica que quiere ser adorada bajo el título de “Auxiliadora”, así mismo le indica el lugar donde se debía construir un tempo en Turín, Italia.

La fe y el deseo de cumplir la voluntad de la Santa Señora, convirtió a San Juan Bosco en su más ferviente devoto y defensor. En el año 1862 Don Bosco, revela la petición de la virgen, confesando que la Santísima María desea ser venerada con el título de Auxiliadora, en medio de una época difícil donde cada vez más se hacía necesario mantener la fe cristiana.

Desde entonces, se comienza a conocer la Virgen María como la Santa Auxiliadora del Pueblo de Dios.

Maria auxiliadora

Oración original compuesta por Don Bosco a María Auxiliadora

Nuestro auxilio es el nombre del Señor que hizo el cielo y la tierra.

(rezar un Ave María)

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desoigas las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, Virgen gloriosa y bendita.

María Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.

Señor, escucha nuestra oración y llegue a ti nuestro clamor.

Oremos:

Dios todopoderoso y eterno, que con la ayuda del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de María, la Virgen Madre, para ser digna morada de tu Hijo; al recordarla con alegría, líbranospor su intercesión de los males presentes y de la muerte eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Oración a María Auxiliadora para la protección de la familia

Madre Auxiliadora, servidora de Isabel, presente en la casa de Zacarías e Isabel.

Madre del Socorro, ven en ayuda de nuestras familias porque nos falta la fuerza e iniciativa, para servirnos unos a otros, con humildad.

Virgen Auxiliadora, Madre del Socorro, sé nuestro auxilio y protección en todos los momentos de nuestra vida para que podamos seguir en familia, a tu Hijo Jesús.

Oración de súplica a María Auxiliadora

Santísima Virgen, Madre de Dios, yo aunque indigno pecador postrado a vuestros pies en presencia de Dios omnipotente os ofrezco este mi corazón con todos sus afectos. A vos lo consagro y quiero que sea siempre vuestro y de vuestro hijo Jesús.

Aceptad esta humilde oferta vos que siempre habéis sido la auxiliadora del pueblo cristiano.

Oh María, refugio de los atribulados, consuelo de los afligidos, ten compasión de la pena que tanto me aflige, del apuro extremo en que me encuentro.

Reina de los cielos, en vuestras manos pongo mi causa. Se bien que en los casos desesperados se muestra más potente vuestra misericordia y nada puede resistir a vuestro poder. Alcanzadme Madre mía la gracia que os pido si es del agrado de mi Dios y Señor. Amén.

Oración de consagración a María Auxiliadora

¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a tu dulce amor y a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.

Tú, pues, ¡oh Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones. Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra.

Te suplicamos ¡oh dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo.

Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes, particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar muchas almas.

Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo, que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea

Oración de ofrecimiento a María Auxiliadora

Enséñame, oh María Auxiliadora, a ser dulce y bueno en todos los acontecimientos de mi vida; en los desengaños, en el descuido de otros, en la falta de sinceridad de aquellos en quienes creí, en la deslealtad de aquellos en quienes confié.

Ayúdame a olvidarme de mí mismo para pensar en la felicidad de otros; a ocultar mis pequeños sufrimientos de tal modo que sea yo el único que los padezca.

Enséñame a sacar provecho de ellos, a usarlos de tal modo que me suavicen, no me endurezcan ni me amarguen; que me hagan paciente y no irritable; que me hagan amplio en mi clemencia y no estrecho y despótico. Que nadie sea menos bueno, menos sincero, menos amable, menos noble, menos santo por haber sido mi compañero de viaje en el camino hacia la vida eterna. Amén.

Oración a María Auxiliadora para el trabajo

Oh madre Maria Auxiliadora, madre mía, usted que me conoce, soy un buen trabajador(a), cumplo con las tareas asignados las hago con esmero y con mucho esfuerzo.

Maria Auxiliadora, ayúdame en este momento para que pueda prosperar, el trabajo que tengo no me alcanza para ahorrar, se me hace difícil cumplir todas mis obligaciones, me preocupa mi familia, ya no la puedo atender, bríndame tu apoyo para salir de esta situación caótica.

Madre misericordiosa, necesito de tus manos para que tomes las mías, puedes ver que tienen callos de tanto trabajar, llévame al camino que tanto ansío recorrer, haz que pueda conseguir un trabajo o un negocio más productivo.

Mi situación financiera no está muy buena, ayúdame a salir adelante para retomar estabilidad; pagar deudas pendientes, cumplir obligaciones, ayudar y disfrutar con mi familia.

Señora mía, que en todo se cumpla la divina y santa voluntad de Dios, en ti deposito mi confianza, ven a mí madre celestial, cúbreme con tu manto.

Amén.

Oración a María Auxiliadora para sanar a los enfermos

Misericordiosa Maria Auxiliadora, con fe y esperanza estamos ante usted, escucha mis oraciones, estoy muy desesperado: tengo un familiar enfermo con una fuerte enfermedad, los médicos ya ni saben que ponerle para mitigar su dolor, acompáñalo en este momento, él te tiene mucha fe.

Oh Maria Auxiliadora, interceda ante Dios para que lo ayude en su dolor, esté  presente en este momento de intensa pena, transmítale fuerza y voluntad para que pueda tolerar el tratamiento, son momentos difíciles pero yo sé que contigo se puede mejorar sólo hay que tener paciencia para que lo pueda lograr junto a ti.

Te pedimos en esta oración que lo acompañe en sus momentos de soledad, dale amor y fortaleza para que pueda soportar, está postrado en una cama y no se puede levantar, se hace todo lo posible para que pueda vencer a la ruda enfermedad que afronta, son muchas los pacientes que se han salvado.

Madre misericordiosa, ayúdame en este momento de mi vida, que (nombre de la persona enferma) se mejore por completo, se pueda parar, que vuelva a ser el de antes; amoroso, atento y cariñoso, que retome su vida de nuevo, todos lo queremos y necesitamos.

Amén.

Oración a María Auxiliadora para proteger a los niños

Oh madre misericordiosa, Madre de Dios, ruega por todos los niños del mundo, líbralos de todo mal y peligros, escucha nuestras plegarias, ruegos y suplicas, bendícelos, protéjalos, defiéndelos como si fueran tus hijos.

Santísima Virgen, te pido muy especialmente por mis niños, mis hijos (nombre de los hijos), son bellos, son tiernos y hermosos, cúbrelos con tu manto, aléjalos del peligro, dales sentido para que comprendan y aprendan a distinguir lo bueno y lo malo, fuerza, energía y alegría para que crezcan sanos, entra en sus corazones y protéjalos de cualquier enfermedad.

Maria Auxiliadora, dame conocimiento y paciencia para formar bien a mis hijos, sapiencia para educarlos bien, transmitirles valores morales y éticos, que se formen con principios, que sean hombres y mujeres de bien, en sus corazones llevan a Dios y a Maria Auxiliadora como su protectora.

Oh Maria Auxiliadora, agradecido estoy porque mis oraciones las escuchaste, soy un padre/madre feliz, mis niños están creciendo sanos y fuertes, te admiran y te adoran.

Amén.

Oración a María Auxiliadora para pedir un favor

Oh María Auxiliadora, Santa Señora de Gracia llena, esperanza y socorro de la humanidad, que con amor nos das paz y ventura, ¡oh Madre de Dios y puerta del Cielo!, me encomiendo a tu Santa custodia, recíbeme como fiel hijo tuyo, mírame con tu habitual clemencia, y socórreme en mis sufrimientos y problemas.

Oh Purísima, dulce y bella María, nuestro consuelo y protección, solo con decir tu dulce nombre siento que la pena y el dolor se van, nunca me faltes, Reina y Señora, dame tu auxilio en todo momento y lugar, dame alivio en la adversidad.

Oh María Auxiliadora, refugio de Amor Santo, alegría de nuestras vidas, con mi corazón lleno de fe acudo a Ti, imploro con toda humildad tu siempre generoso auxilio, en Ti confío, en Ti deposito mi esperanza ven a mi vida Madre Celestial, ven.

Oh María, Madre del Amor hermoso, a tus pies deposito confiadamente mis dificultades, mis apremiantes  necesidades y problemas, Tú que eres medianera de todas las gracias, y nos acoges con amor en tu maternal Corazón, ayúdame e intercede ante el Señor, recibe con comprensión y piedad mis suplicas y haz que reciba este especial favor (pedir lo que se desea conseguir).

Oh María, Madre de misericordia, Madre bondadosa, Madre de tierna sonrisa, Tu que incontables milagros has prodigado y prodigas haz que yo también sienta la maravillosa eficacia de tu poderosísimo y siempre efectivo auxilio, abre mis caminos ante las dificultades de la vida, trae a mi vida paz, amor, bienestar y alegría, confórtame en las penas, protégeme en los peligros, apóyame en las luchas, dame fuerza en la debilidad, y concédeme el favor especial que con tanta fe y esperanza he pedido en esta oración.

Madre nuestra Auxiliadora, trono de Gloria y Sabiduría, alcánzanos la gracia de imitar tus virtudes y enséñanos a amar a Dios y a nuestros hermanos como les amaste Tú; haz que nuestro amor a los demás sea siempre paciente, benigno, respetuoso, y pide a tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, nos conceda el perdón de nuestras faltas y ofensas y la salud del cuerpo y alma.

Por Jesucristo, nuestro hermano y Salvador.

Amén.

Rezar tres Avemarías, Padrenuestro y Gloria. Hacer la oración y los rezos tres días seguidos o nueve si la petición es imposible y desesperada.

Oración de agradecimiento a María Auxiliadora

Quiero darte gracias, Virgen María, por tenerme en tu regazo, por tenerme entre tus brazos y amarme y protegerme cada día.

Tu espíritu de Madre bondadosa ilumina nuestra vida.

Sin pecado concebida Tú eres, Reina Misericordiosa.

Madre de Dios, hágase tu voluntad, danos fe, paz y cariño como distes Tú a tu Niño, y que venga a nosotros tu humildad.

Madre mía, en lo alto del cielo tienes todas las virtudes y hasta nosotros acudes cuando necesitamos tu consuelo.

¡Oh Madre piadosa, Virgen María!, gran ejemplo de dolor, queremos sentir tu amor y tener siempre tu compañía.

Amén.

Oración para pedir bendición a María Auxiliadora

Bendíceme oh María Auxiliadora, que tu bendición santísima permanezca en mi noche y día, en la alegría y en la tristeza, en el trabajo y en el descanso, en la salud y en la enfermedad, en la vida y en la muerte y durante la  eternidad.

¡Oh bendición de María Auxiliadora!

Dichoso quien te la pide, recibe y guarda, después de obtenerla aquí en la tierra la lleve en su último suspiro como prenda de vida eterna.

Nuestro auxilio está en el nombre del Señor que hizo cielo y tierra.

Oración de ofrecimiento a María Auxiliadora

Enséñame, oh María Auxiliadora, a ser dulce y bueno en todos los acontecimientos de mi vida; en los desengaños, en el descuido de otros, en la falta de sinceridad de aquellos en quienes creí, en la deslealtad de aquellos en quienes confié.

Ayúdame a olvidarme de mí mismo para pensar en la felicidad de otros; a ocultar mis pequeños sufrimientos de tal modo que sea yo el único que los padezca.

Enséñame a sacar provecho de ellos, a usarlos de tal modo que me suavicen, no me endurezcan ni me amarguen; que me hagan paciente y no irritable; que me hagan amplio en mi clemencia y no estrecho y despótico. Que nadie sea menos bueno, menos sincero, menos amable, menos noble, menos santo por haber sido mi compañero de viaje en el camino hacia la vida eterna.

Amén.