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26 Santos Mártires de Japón

Santos Mártires de Japón

En el día 5 de febrero la iglesia católica recuerda la memoria de 26 santos mártires, japoneses y misioneros religiosos europeos, que fueron martirizados por su labor cristiana y su fe en Cristo en el año 1597 en Nagasaki, Japón.

La evangelización en Japón comenzó con el misionero Francisco Javier en el año 1549, quien se encargó de iniciar la enseñanza del cristianismo en el país. Japón era gobernado por el general Toyotomi Hideyoshi, quien se negó a la obra evangelizadora de los misionarios e incluso prohibió el cristianismo en el país.

Acto seguido, inició la persecución en contra de los cristianos que practicaran la religión clandestinamente. La madrugada del 4 de febrero de 1597, 26 religiosos fueron capturados, en su mayoría en Tokio. Entre ellos había misioneros franciscanos, jesuitas, y religioso japoneses que se habían convertido y eran catequistas.

Los prisioneros fueron capturados, les cortaron la oreja y los enviaron a Nagasaki caminando para ser crucificados en una ejecución pública.

Los mártires fueron los religiosos japoneses: Francisco Kishi, Cosme Takeja, Pedro Sukejiro, Miguel Kozaki, Diego Kisai, Pablo Miki, Pablo Ibaraki, Juan Goto, Luis Ibaraki, Antonio y Matías, León Karasumaru, Buenaventura, Tomás Kozaki, Joaquín Sakakibara, Francisco, Tomás Dangi, Juan Kinuya, Gabriel y Pablo Suzuki. Junto a estos, los misioneros europeos: Pedro Bautista, Martino de la Asunción, Felipe de Jesús, Gonzalo García, Francisco Blanco y Francisco de San Miguel.

Estos 26 mártires fueron beatificados en 1627 y canonizados en 1862.

Oración a los 26 santos mártires de Japón

Gloriosos y santos mártires de Japón que lograron por su fe sobrepasar toda prueba de amor ante el Padre, ruego confiadamente mi protección y bendición ya que por la cercanía al Padre y por sus méritos en la tierra, toda intercesión les es concedida y toda gracia ha sido alcanzada.

Ruego que por su mediación, me hagan partícipe tanto en la tierra como en el cielo del verdadero amor que solo viene del Padre, de su alegría, de su protección y de su gracia; santos martires, desde la pequeñez y la fragilidad de mi humanidad, ruego me ayuden a vencer el orgullo y la soberbia, y pueda en cambio alcanzar la humildad que me habrá de caracterizar como verdadero seguidor del Todopoderoso.

Santos mártires, ante su poder y obediencia encomiendo y consagro mis sentimientos y mis pensamientos, que orientados por la concupiscencia no me permiten la práctica del bien ante quienes debo.

Bendición para la humanidad, santos mártires de Japón, desde lo alto del cielo quiero ser bendecido por su eterna santidad, quiero aprender a amar con su amor verdadero y quiero alcanzar méritos en esta tierra mediante los suyos en el cielo; que su martirio no sea en vano, que su salvación sea causa de bendición y que su santidad cambie los corazones fríos y duros por sentimientos de caridad, amor y perdón.

Bendita sea su entrega y obediencia, bendita y eterna sea la gracia que para muchos es causa de salvación, gloria y bendición del Padre para bendición de la humanidad; gracias santos mártires de Japón, hombres dignos de veneración, gracias en la tierra, gracias en el cielo. Amen

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