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Oración a Julio III

Julio III fue el papa de la iglesia católica N° 221. Su pontificado se extendió entre los años 1550 y 1555. En este período el papa perdió un poco de poder como figura política en Italia, aunque consiguió continuar las medidas de ajuste y disciplina dentro de la doctrina católica tanto dentro como fuera de Roma; en Inglaterra logró un acercamiento con el trono. Se preocupó por la educación apoyando la creación de órdenes religiosas y universidades; la gran crítica a su pontificado fue la práctica del nepotismo.

Julio III nació el 10 de septiembre del año 1487 en la ciudad de Roma, su nombre secular era Giovanni María Ciocchi del Monte. Estudió teología y leyes en Perugia y Siena, para luego ser sucesor de su tío en el arzobispado de Siponto en el año 1512. Seguidamente fue nombrado como obispo de Pavía en 1520, y en secuencia desempeño otros importantes cargos. En 1536 el papa Paulo III lo nombra cardenal y presbítero.

Es elegido como sucesor del trono de San Pedro el 7 de febrero de 1550 y coronado con el nombre de Julio III el 22 de febrero. Logró reiniciar las actividades del Concilio de Trento en 1551, aunque su carácter era dócil, lo que hacía que se dejase influenciar en sus decisiones por los políticos. En este ámbito, entre Francia y España, las relaciones eran cada vez más difíciles y se amenazaba con una ruptura.

En otras relaciones, consiguió restaurar el catolicismo en el reinado de María de Inglaterra, en 1533, aunque no llegó a hacerse la declaración formal ya que la comisión de parlamentarios ingleses que se disponían a restaurar la fe católica luego de una visita al papa no pudo ser atendida por este quien falleció.

Julio II también promovió la creación de la Universidad Mayor de San Marcos en el año 1551. En el año 1554 envío los primeros misioneros evangelizadores al nuevo mundo, en su mayoría el grupo estaba constituido por franciscanos, dominicos y agustinos.

Una crítica que mancha su imagen fue el nepotismo, particularmente se critica su cercana relación con un sobrino adoptivo, un joven llamado Innocenzo del Monte que era un adolescente que había sido sacado de las calles de Parma por el papa.

Falleció el 23 de marzo de 1955.