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Oración a Juan XV

Juan XV fue el papa de la iglesia católica N° 137, su pontificado se extendió por casi 11 años, desde el 985 hasta el año 996. Durante esta época, Roma transitó por varios conflictos políticos que coincidió con el inicio de la dinastía de los Capeto, quizás por ello, se refieren a este papa como un político más que un religioso, puesto que sus principales acciones estuvieron entre alianzas y acuerdos con los gobernantes por el trono.

Juan XV, de nombre León, nació en Roma durante la primera parte del siglo X, siendo miembro de una familia de la nobleza, hijo de un presbítero del clero romano. Un par de semanas luego de oficializarse la muerte del antipapa Bonifacio VII, entre agosto y septiembre del año 985, Juan XV fue electo como sucesor del legítimo pontífice Juan XIV (quien había fallecido un año antes). Para su elección, contó con el apoyo del cónsul romano Crescencio II.

En este período, uno de los hechos más importantes fue el cambio de gobierno de la dinastía carolingia en Francia, por el mandato de los Capeto. A partir del año 987, Hugo de Capeto se coronó como rey de Francia por encima de Carlos de Lorena, hermano de Lotario de los carolingios.  Ese nuevo rey era apoyado por Adalberto el arzobispo de Reims, y entre sus primeras medidas, aisló a Carlos y a los adeptos carolingios en Reims, en donde también nombró como arzobispo a Arnulfo, sobrino de Carlos.

El arzobispo Arnulfo, apoyó a su tío Carlos y consiguió el visto bueno del papa Juan XV para lazos que ofrecieran alguna protección. En respuesta, Hugo ordenó encarcelar a Carlos y Arnulfo, haciendo que este último renunciara a la sede en un concilio en el 991, donde se nombro para el puesto al abad Gerberto, quien más tarde se convertiría en Silvestre II.

El papa Juan XV apoyando a los carolingios, convocó el concilio de Chelles en el 993, pero no logró su cometido de devolver a Arnulfo a su puesto. Siguió convocando concilios en Aquisgrán y Roma más tarde, hasta que el 2 de junio del año 995, logró el apoyo suficiente para revocar la destitución de Arnulfo, quien sería devuelto a su sede en octubre del 996 tras la muerte del rey Hugo.

Juan XV también pasó a la historia como el primer papa en canonizar por decreto al obispo Ulrico de Augsburgo, en el sínodo de Letrán el 31 de enero del año 993.

En el aspecto religioso, este papa nunca consiguió el apoyo del pueblo, lo que facilitó su exilio cuando Crescencio II, contrario a sus nuevos intereses lo expulsó a Toscana. Este conflicto duró momentáneamente, resolviéndose por el miedo de Crescencio II de la incursión del emperador Otón III para apoyar al papa Juan XV, quien pudo regresar a su sede, falleciendo algunos meses después, en abril del año 996.