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Oración al Inmaculado Corazón de María

El Inmaculado Corazón de María es una veneración del catolicismo que adora a la divina Virgen María en la pureza de su corazón. Sus inicios en la iglesia católica se remontan a la serie de apariciones de Nuestra Señora de Fátima, y a las revelaciones que tuvo la beata Alejandrina de Balazar.

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Esta celebración se destaca por adorar y exhortar las virtudes del sagrado y santo corazón de la Virgen María, madre de Jesucristo y madre de todos los cristianos.

Desde el siglo XVII ya se podía encontrar en diversos textos escritos con testimonios de sacerdotes católicos, la devoción al corazón de la Santa Virgen María. Estas corrientes probablemente surgen a raíz del movimiento espiritual liderado por San Juan Eudes, quien fuese un misionero de Francia y quien además fundó la Congregación de Jesús y María.

La fiesta del inmaculado corazón de María se celebra el 22 de agosto. Toda ésta inició hacia en el año de 1925 cuando la santísima Virgen María se presenta ante los niños de Fátima, haciendo la promesa de socorrer a los hombres cuando llegase el momento de su muerte, con las gracias que son necesarias para salvarse, a quienes correctamente practicaran una vida de obediencia a Dios.

En una de esas apariciones, concretamente en la tercera, la Virgen de Fátima le revela la niña Lucía que Dios desea que el mundo y todas las personas alaben al Corazón Inmaculado de la Virgen María, por medio de dicha devoción salvarían su alma. Es el papa pío IX  quien proclama la celebración del Inmaculado Corazón de María a toda la iglesia en el año 1944, colocándola como fecha el 22 de agosto, coincidiendo a los ocho días de la fiesta de la Asunción.

Posteriormente, surgieron una serie de modificaciones litúrgicas que llevaron a que esta fecha se reubicara un día después de la celebración del Sagrado Corazón de Jesús.

Fiesta del Inmaculado Corazón de María

La fiesta del Inmaculado Corazón de la Virgen María se instituyó a mediados del siglo pasado como una celebración oficialmente reconocida por la iglesia católica; la conmemoración tiene lugar el sábado siguiente de la fiesta de Sagrado Corazón de Jesús, que es un día viernes. El simbolismo de la unión de estas dos celebraciones católicas explica que el corazón de la Virgen María Madre, y el de nuestro Señor Jesús, son inseparables.

Esta devoción comenzó a difundirse a partir del siglo XVII, a cargo de San Juan Eudes quien se encargó de redactar las primeras escritas sobre el Sagrado Corazón de María, y posteriormente participó en la fundación de la Congregación de Jesús y María.

En los siglos siguientes, varias figuras religiosas reconocieron la importancia de honrar la representación de la Virgen María como madre la Iglesia Universal y sus creyentes, e imitar el corazón puro de esta Servidora de Dios. Concretamente, en el año 1942, en pleno acontecimiento de la Segunda Guerra Mundial, el papa Pío XII proclamó la consagración del mundo entero al Sagrado Corazón Inmaculado de la Virgen María, para que la madre de Jesús intercediera por el perdón de los pecados, y trajera paz y consuelo a la humanidad.

La fiesta del Sagrado Corazón de María ya había sido adaptada en países como Italia y España, y otros europeos. Finalmente, el 4 de mayo del año 1944 el papa Pío XII declara formalmente la fiesta del Inmaculado Corazón de María, como una celebración de paz, libertad, conversión de los pecados, amor y honra de las virtudes cristianas, rogando especialmente por la resolución de la segunda guerra mundial. En un principio, la fiesta comenzó a celebrarse el 22 de agosto, en la actualidad, la fiesta tiene lugar el sábado posterior al domingo de Pentecostés, fecha establecida en el 1969.

En 1978, el papa Juan Pablo II, quien era un fiel devoto mariano, declaró obligatoria para todos los católicos, la celebración del Inmaculado Corazón de María.

¿Qué significa honrar el sagrado corazón de María?

Varios personajes católicos han resaltado la importancia de la devoción al corazón inmaculado de María, entre ellos muchos santos y pontífices que han sido sus devotos.

Un ejemplo es la figura de Santo Tomás de Aquino, quien explica que a través de la honra al Inmaculado Corazón de María, se reconoce el honor y culto a la figura de la misma persona de la Virgen, pues al hacer mención a un órgano como su corazón, no estamos si no resaltando la pureza de su alma y sus sentimientos.

El santo explica que la Virgen María merece tal distinción como un recuerdo personal y específico de su amor. Así como existe la fiesta del Inmaculado Corazón, se tienen también las fiestas de la Visitación, la Maternidad, y la Asunción de la Virgen María, y todas ellas representan distintos motivos de veneración de un aspecto o cualidad de la virgen.

Así mismo, la honra del corazón de María representa un elogio a su vida moral, sus virtudes, sus méritos, su rectitud y conducción hacia la santidad, el amor y la obediencia a Dios y a su Hijo Jesús, y el acogimiento de los hombres que buscan redención. Por ello, la distinción del Inmaculado Corazón de María en festividad y oración, marca una esperanza para la tierra en el camino hacia la paz y la redención espiritual.

Se utiliza la simbología del corazón porque este representa la raíz de los sentimientos y el inicio de la santidad, de donde nacen y parten las acciones por la grandeza, en un sentido espiritual; y en el caso de la virgen María, también se refiere a un corazón humano, el corazón de una mujer escogida para cumplir la voluntad del Señor. Por este corazón se hizo madre de todos los hombres, de los fieles y devotos, y al rezar y venerar esta representación pedimos a la Madre de Jesús que nos conceda un corazón fiel y resiliente para servir a Dios en todas sus decisiones, como ella lo hizo y mereció por ello tal distinción y exaltación.

La Virgen María es madre de toda la comunidad de la iglesia y cada uno de sus miembros, el mundo se consagra a su Inmaculado Corazón para pedir auxilio, perdón, resguardo, purificación y paz.

Oración al Corazón Inmaculado de María

Corazón Inmaculado de María, me presento ante ti como persona necesitada de tu presencia, de tu gracia y devota de tu sagrado corazón, no tengo mérito alguno para mostrarte, a cambio ofrezco mis sufrimientos, mis limitaciones y la oración que en este momento elevo a ti con inmensa fe. 

Toma toda mi existencia, toma mi humanidad y mi espíritu pues deseo sentirme seguro, acompañado y libre de todo mal, aparta de mi lado todo enemigo, líbrame de desgracias ocultas y de toda maldad que pueda llegar a mi.

Sacratísimo Corazón Inmaculado de María por medio de esta oración deseo además encomendarte mis seres queridos, te ruego por mis hijos y mi pareja, para que los protejas y les procures salud de alma y cuerpo, haz que al interior de mi familia reine el amor, el perdón y el entendimiento mutuo.

Concédeme prudencia en mis palabras y actos, paciencia y sabiduría para enfrentar el mundo actual, amor para tratar al prójimo y discernimiento para entender y asimilar lo espiritual.

Lléname de tus virtudes, quiero ser capaz de perdonar y considerar a mi enemigo, regálame la gracia de lograr no solo perdonarlo sino amarlo, encomendarlo al Padre y devolverle bien por mal.

Gracias Corazón Inmaculado de María por aceptar en tu corazón esta oración, gracias por acoger mis ruegos y hacerme más espiritual, toma todos mi vicios y cambialos por virtud, llevate mis tristezas y devuelveme alegría y en cuanto a mis dudas, aumenta mi fe.
Gracias amada madre.

Amen.

Oración en video

Oración al Inmaculado Corazón de María de Juan Pablo II

Oh, Madre de los individuos y de los pueblos, tú que conoces todos sus sufrimientos y sus esperanzas, tú que tienes el conocimiento materno de todas las batallas entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad que afligen al mundo moderno, acepta nuestra súplica que dirigimos a tu corazón movidos por el Espíritu Santo, nos dirigimos directamente a tu corazón.

Abraza con amor de Madre este mundo nuestro que te confiamos y consagramos, llenos de preocupación por el destino terrenal y eterno de los individuos y de los pueblos.

¡Oh, pura, Inmaculada, de la escasez y de la guerra, de la destrucción incalculable, libéranos.

De los pecados contra la vida humana desde su inicio, libéranos.

Del odio, libéranos.

De toda clase de injusticia en la vida social, nacional e internacional, libéranos.

De la facilidad para incumplir los mandamientos de Dios, libéranos.

De los intentos de ofuscar en los corazones humanos la verdad de Dios, libéranos.

De la pérdida de sentido del bien y del mal, libéranos.

De los pecados contra el Espíritu Santo, libéranos, libéranos.

Oh, Madre de Cristo, permite que sea revelado el infinito poder salvador de la Redención; Que eso detenga el mal.

¡Que tu Inmaculado Corazón revele para todos la luz de la esperanza!

Amén.