Saltar al contenido

Oración al Inmaculado Corazón de María

Oración al Inmaculado Corazón de María
5 (100%) 3 vote[s]

El Inmaculado Corazón de María es una veneración del catolicismo que adora a la divina Virgen María en la pureza de su corazón. Sus inicios en la iglesia católica se remontan a la serie de apariciones de Nuestra Señora de Fátima, y a las revelaciones que tuvo la beata Alejandrina de Balazar.

inmaculado-corazon-maria

Esta celebración se destaca por adorar y exhortar las virtudes del sagrado y santo corazón de la Virgen María, madre de Jesucristo y madre de todos los cristianos.

Desde el siglo XVII ya se podía encontrar en diversos textos escritos con testimonios de sacerdotes católicos, la devoción al corazón de la Santa Virgen María. Estas corrientes probablemente surgen a raíz del movimiento espiritual liderado por San Juan Eudes, quien fuese un misionero de Francia y quien además fundó la Congregación de Jesús y María.

La fiesta del inmaculado corazón de María se celebra el 22 de agosto. Toda ésta inició hacia en el año de 1925 cuando la santísima Virgen María se presenta ante los niños de Fátima, haciendo la promesa de socorrer a los hombres cuando llegase el momento de su muerte, con las gracias que son necesarias para salvarse, a quienes correctamente practicaran una vida de obediencia a Dios.

En una de esas apariciones, concretamente en la tercera, la Virgen de Fátima le revela la niña Lucía que Dios desea que el mundo y todas las personas alaben al Corazón Inmaculado de la Virgen María, por medio de dicha devoción salvarían su alma. Es el papa pío IX  quien proclama la celebración del Inmaculado Corazón de María a toda la iglesia en el año 1944, colocándola como fecha el 22 de agosto, coincidiendo a los ocho días de la fiesta de la Asunción.

Posteriormente, surgieron una serie de modificaciones litúrgicas que llevaron a que esta fecha se reubicara un día después de la celebración del Sagrado Corazón de Jesús.

Oración al Inmaculado Corazón de María de Juan Pablo II

Oh, Madre de los individuos y de los pueblos, tú que conoces todos sus sufrimientos y sus esperanzas, tú que tienes el conocimiento materno de todas las batallas entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad que afligen al mundo moderno, acepta nuestra súplica que dirigimos a tu corazón movidos por el Espíritu Santo, nos dirigimos directamente a tu corazón.

Abraza con amor de Madre este mundo nuestro que te confiamos y consagramos, llenos de preocupación por el destino terrenal y eterno de los individuos y de los pueblos.

¡Oh, pura, Inmaculada, de la escasez y de la guerra, de la destrucción incalculable, libéranos.

De los pecados contra la vida humana desde su inicio, libéranos.

Del odio, libéranos.

De toda clase de injusticia en la vida social, nacional e internacional, libéranos.

De la facilidad para incumplir los mandamientos de Dios, libéranos.

De los intentos de ofuscar en los corazones humanos la verdad de Dios, libéranos.

De la pérdida de sentido del bien y del mal, libéranos.

De los pecados contra el Espíritu Santo, libéranos, libéranos.

Oh, Madre de Cristo, permite que sea revelado el infinito poder salvador de la Redención; Que eso detenga el mal.

¡Que tu Inmaculado Corazón revele para todos la luz de la esperanza!

Amén.

Oración de los Niños del Mundo Entero al Inmaculado Corazón de María

Somos almas preciosas de Dios, estrellas brillantes del firmamento.

Somos almas que resurgen de la Gran Fuente del Amor y de la Unidad.

Venimos, como niños, a la Tierra con una gran misión: Despertar la pureza en todos los hombres para que pronto se termine la guerra, la desesperación, el dolor y el sufrimiento.

Nos elevamos a Ti Divina Madre, como pequeños corazones humildes.

Que tus brazos misericordiosos nos acojan por entero para que estemos en tu corazón por la eternidad.

Somos las nuevas semillas de la tierra futura.

Somos corazones que encienden la paz y el bien para todos, porque a través de Tu Hijo Amado la humanidad vivirá la redención.

Que nuestra pureza nunca se disipe.

Que el amor rebrote como una nueva flor.

Que como pequeños hijos de Tu Corazón, irradiemos al mundo entero la Misericordia de Dios.

Nos consagramos a Ti Madrecita del Cielo.

Nos consagramos a Ti Santa Virgen Universal.

Que tus pasos nos guíen.

Que Tu mirada nos proteja.

Que Tu amor nos ampare.

Que emane de nuestro corazón la sagrada unidad.

Que el mundo se cure y la Paz de Tu Espíritu se establezca por los siglos de los siglos.

Amén.

Plegaria de confianza al inmaculado corazón de maría

¡Oh Corazón de María!, el más amable y compasivo de los corazones después del de Jesús, Trono de las misericordias divinas en favor de los miserables pecadores; yo, reconociéndome sumamente necesitado, acudo a Vos a quien el Señor ha puesto todo el tesoro de sus bondades con plenísima seguridad de ser por Vos socorrido. Vos sois mi refugio.

Mi amparo, mi esperanza; por esto os digo y os diré en todos mis apuros y peligros: ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Cuando la enfermedad me aflija, o me oprima la tristeza, o la espina de la tribulación llegue a mi alma, ¡Oh Corazón de María, sed la salvación mía!

Cuando el mundo, el demonio y mis propias pasiones coaligadas para mi eterna perdición me persigan con sus tentaciones y quieran hacerme perder el tesoro de la divina gracia, ¡Oh Corazón de María, sed la salvación mía!

En la hora de mi muerte, en aquel momento espantoso de que depende mi eternidad, cuando se aumenten las angustias de mi alma y los ataques de mis enemigos, ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía.

Y cuando mi alma pecadora se presente ante el tribunal de Jesucristo para rendirle cuenta de toda su vida, venid Vos a defenderla y a ampararla. Y entonces; ahora y siempre, ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Estas gracias espero alcanzar de Vos, Oh Corazón amantísimo de mi Madre a fin de que pueda veros y gozar de Dios en Vuestra compañía por toda la eternidad en el cielo. Amén.

Oración novena de confianza al Inmaculado Corazón de María

¡Oh María! En tus manos pongo esta súplica. Bendícela. Después preséntala a Jesús. Haz valer tu amor de Madre y tu poder de Reina.

¡Oh María! Cuento con tu ayuda. Confío en tu poder.

Me entrego a tu voluntad.

Estoy seguro de tu misericordia. Madre de Dios y Madre mía, ruega por mí. ¡Dulce corazón de María sed mi salvación!.

Oración por medio del corazón de maría

Clementísimo Dios, que para salvación de pecadores y refugio de desgraciados, quisiste que el Corazón inmaculado de María fuese lo más parecido en caridad y misericordia al divino Corazón de su Hijo Jesucristo: concédenos, por la intercesión y méritos del dulcísimo y amantísimo Corazón que ahora conmemoramos, el llegar a ser semejantes al Corazón de Jesús.

Oración al Inmaculado Corazón de María para pedir un favor

¡Corazón inmaculado de María!, desbordante de amor a Dios y a la humanidad y de compasión por los pecadores, me consagro enteramente a ti. Te confío la salvación de mi alma.

Que mi corazón esté siempre unido al tuyo, para que me separe del pecado, ame más a Dios y al prójimo y alcance la vida eterna juntamente con aquellos que amo.

Medianera de todas las gracias, y Madre de misericordia, recuerda el tesoro infinito que tu divino Hijo ha merecido con sus sufrimientos y que nos confió a nosotros sus hijos.

Llenos de confianza en tu maternal corazón, que venero y amo, acudo a ti en mis apremiantes necesidades. Por los méritos de tu amable e inmaculado Corazón y por amor al Sagrado Corazón de Jesús, obtenme la gracia que pido (mencionar aquí el favor que se desea)

Madre amadísima, si lo que pido no fuere conforme a la voluntad de Dios, intercede para que se conceda lo que sea para la mayor gloria de Dios y el bien de mi alma. Que yo experimente la bondad maternal de tu corazón

Y el poder su pureza intercediendo ante Jesús ahora en mi vida y en la hora de mi muerte.

Amén.

Corazón de María, perfecta imagen del corazón de Jesús, haced que nuestros corazones sean semejantes a los vuestros. Amén.

Oración en honor al Inmaculado Corazón de María

Amabilísimo Corazón de María, que ardéis continuamente en vivas llamas de amor divino; por él os suplico, Madre mía amorosísima, abraséis mi tibio corazón en ese divino fuego en que estáis toda inflamada. Avemaría y Gloria.

Purísimo Corazón de María, de quien brota la hermosa azucena de virginal pureza. Por ella os pido, Madre mía inmaculada, purifiquéis mi impuro corazón, infundiendo en él la pureza y castidad. Avemaría y Gloria.

Afligidísimo Corazón de María, traspasado con la espada de dolor por la pasión y muerte de vuestro querido Hijo Jesús, y por las ofensas que de continuo se hacen a su Divina Majestad; dignaos, Madre mía dolorida, penetrar mi duro corazón con un vivo dolor de mis pecados y con el más amargo sentimiento de los ultrajes e injurias que está recibiendo de los pecadores el Divino Corazón de mi adorable Redentor. Avemaría y Gloria.

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Oración de ofrecimiento al Inmaculado Corazón de María

Oh Jesús, el Unico Hijo de Dios, el Unico Hijo de María, te ofrezco el Corazón bondadosísimo de tu Madre Divina, el cual para ti es el más precioso y agradable de todos.

Oh María, Madre de Jesús, te ofrezco el Corazón Sagradísimo de tu amado Hijo, quien es la vida y el amor de tu Corazón.

Oración para saludar al sagrado corazón de Jesús y María

Te saludamos, Corazón santo,

Te saludamos, Corazón manso,

Te saludamos, Corazón humilde,

Te saludamos, Corazón puro,

Te saludamos, Corazón sacerdotal,

Te saludamos, Corazón sabio,

Te saludamos, Corazón paciente,

Te saludamos, Corazón obediente,

Te saludamos, Corazón atento a la voluntad del Padre,

Te saludamos, Corazón fiel,

Te saludamos, Corazón fuente de felicidad,

Te saludamos, Corazón misericordioso,

Te saludamos, Corazón amante,

Te adoramos,

Te alabamos,

Te glorificamos,

Te damos gracias,

Te amamos con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas,

Te ofrecemos nuestro corazón,

Te lo damos,

Te lo consagramos,

Te lo ofrecemos,

Recíbelo y poséelo totalmente,

Purifícalo,

Ilumínalo,

Santifícalo,

Y vive y reina en él, ahora y por siempre jamás.

Yo te saludo, María, Hija de Dios Padre,

Yo te saludo, María, Madre de Dios Hijo,

Yo te saludo, María, Esposa del Espíritu Santo,

Yo te saludo, María, Templo de la Divinidad,

Yo te saludo, María, Virgen de las vírgenes, de quién el Rey de los

Cielos ha querido nacer,

Yo te saludo, María, Reina de los mártires,

Yo te saludo, María, Reina del mundo,

Yo te saludo, María, Reina de mi Corazón,

Yo te saludo, María, llena de gracia,

Bendito sea el fruto de tus entrañas, Jesús,

Bendito sea tu esposo, san José,

Bendito sea tu padre, san Joaquín,

Bendita sea tu madre, santa Ana,

Bendito sea tu hijo, san Juan,

Bendito sea tu ángel, san Gabriel,

Benditos sean todos aquellos que te aman y te bendicen.

Amén

Oración para consagrarse al Inmaculado Corazón de María

Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía, yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón y te consagro mi cuerpo y mi alma, mis pensamientos y mis acciones.

Quiero ser como tú quieres que sea, hacer lo que tú quieres que haga.

No temo, pues siempre estás conmigo.

Ayúdame a amar a tu hijo Jesús con todo mi corazón y sobre todas las cosas.

Pon mi mano en la tuya para que esté siempre contigo.

Amen

Oración de consagración del hogar y la familia al Inmaculado Corazón de María

¡Oh Virgen María!, queremos consagrar hoy nuestro hogar y cuantos lo habitan a vuestro Purísimo Corazón.

Que nuestra casa, como la tuya de Nazaret, llegue a ser un oasis de paz y felicidad por  el cumplimiento de la voluntad de Dios, la práctica de la caridad y el abandono a la Divina Providencia.

¡Que nos  amemos  todos como Cristo  nos enseñó!. Ayúdanos a vivir siempre cristianamente y envuélvenos en tu ternura.

Te pido por los hijos que Dios nos ha dado (se citan los nombres) para que los libres de todo mal y peligro de alma y cuerpo, y los guardes dentro de Tu Corazón Inmaculado. Dígnate, Madre nuestra, transformar nuestro hogar en un pequeño cielo, consagrados todos a vuestro Corazón Inmaculado.

Amén.

¡Corazón Inmaculado de María, sálvanos!