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Oración a San Celestino V

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Celestino V fue el papa de la iglesia católica N° 192, su pontificado figura en la lista de los más cortos, entre julio y diciembre del año 1294. Este pontífice tenía fama de santidad desde antes de su ascensión al trono, era de origen humilde, desde su juventud había adoptado el camino religioso, pertenecía a la orden de San Benito y llevaba una vida de oración, contemplación y devoción muy ascética; aunque su fe era fuerte, su carácter era dócil, lo que junto a su falta de experiencia y conocimientos sobre administración eclesiástica fueron los precipitantes de su renuncia al trono papal. Se le recuerda con fama de santidad, el 19 de mayo.

Celestino V nació en la región italiana de Molise, el algún año entre 1209 y 1215, su nombre de cuna era Pietro Angeleri di Murrone, miembro de una humilde familia de campesinos. Desde niño mostró cualidades excepcionales de bondad y humildad. En su juventud se inclinó por tomar los hábitos religiosos, siendo ordenado en Roma en el año 1235 y poco después se traslada a Abruzzo.

Luego decide trasladarse al Monte Magella para llevar una vida eremítica y ascética, contemplando la meditación y la oración; se construyó una pequeña celda donde vivía modestamente, realizando duras penitencias, ayuno y privación de sueño. En este refugio, muchas personas acudían a visitarlo, deseando seguirle y recibir sus consejos. Posteriormente, el monje Pietro funda la congregación de los celestinos, como una rama de los benedictinos, para vivir en la pobreza, contemplación y en el estudio de la palabra.

Luego de la muerte del papa Nicolás IV, el colegio cardenalicio estaba dividido en la elección del sucesor, habían pasado dos años y tres meses sin llegar a un acuerdo, lo que en parte se debía a las influencias de las familias nobles romanas que buscaban la elección de alguno de sus partidarios, y también por una epidemia de peste que afectó la región.

Para evitar toda influencia externa, los cardenales decidieron nombrar como sucesor al monje Pietro, quien temeroso de tal responsabilidad, pensando que era un mandato de Dios, se negó a rechazarlo.

Fue consagrado en julio de 1294, tomó el nombre de Celestino V debido a la congregación que había fundado. El nuevo papa, quien nunca antes había entrado en Roma, acudió montando un pequeño asno, en similitud a Jesús, siendo bien recibido por su fama de santidad y bondad.

No obstante, con el tiempo se evidenciaron sus puntos débiles. Celestino V carecía de conocimiento sobre las leyes canónicas, su dominio del latín era precario, y su carácter apacible y dócil lo hacían fácilmente manipulable. Se retiraba a orar y meditar en una celda de monje que mandó a construir en el palacio, mientras los asuntos solo se acumulaban. De esta manera, la desorganización se hizo presente.

Reconociendo su error y persuadido por el cardenal Benedicto Caetani, el papa Celestino V  renunció a su cargo, no sin antes pedir perdón por sus errores. Se retiró al exilio, pero tiempo después fue encarcelado en el castillo del Monte Fumore, donde vivió una vida ascética hasta su muerte el 19 de mayo de 1296. Fue el primer caso de renuncia de un pontífice.