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Santa Jacinta Marto

Santa Jacinta Marto

Santa Jacinta Marto fue una de los tres niños pastorcillos que fueron testigos de la aparición de la Santa Virgen María en Fátima de Portugal, entre mayo y octubre del año 1917. Jacinta, su hermano Francisco, y su prima Lucía, fueron los encargados de transmitir el santo mensaje de la Virgen María a la humanidad. Los tres fueron beatificados por el papa Juan Pablo II y canonizados por el papa Francisco.

Lucis, jacinta y francisco

Jacinta y Francisco, eran dos humildes niños que habían nacido en el ceno de una familia cristiana en Portugal, 19 de enero del año 1911. Por la mañana asistían a la escuela, y por la tarde se dedicaban a ayudar a sus padres en las labores del campo, como era típico en las zonas rurales de Portugal.

Jacinta era una niña muy sensible y emotiva, muy apegada a su familia. Según testimonio de Lucía, Jacinta se sintió muy angustiada luego de las revelaciones de la Virgen María, especialmente por la visión del infierno, lo cual hizo que se dedicara a practicar penitencias y oraciones para rogar por la salvación de las almas de los pecadores. También su hermano Francisco quedó emocionalmente conmovido por estas revelaciones y se dedicó a la oración y penitencia.

Jacinta realizaba con frecuencia ayunos y mortificaciones, lo cual debilitó mucho su salud, al igual que la de su hermano. Cuando sobrevino en el año 1918 la epidemia de la gripe española que azotó Europa  y el mundo entero, ambos enfermaron. Jacinta pasó por varios hospitales, tuvo muchas complicaciones de salud a raíz de la enfermedad. Por dos años fue atendida, pasó sufrimientos y penas en los hospitales, hasta que falleció el 20 de febrero del año 1920.

Su cuerpo se sepultó inicialmente en la Vila Nova de Ourém, hasta el año 1935 cuando se trasladaron sus reliquias al cementerio de Fátima, y en el año 1951 fueron llevadas a la Basílica Santuario de Nuestra Señora de Fátima, donde descansan en la actualidad.

El 30 de abril del año 1952 se abrió el proceso de beatificación para los pastorcillos Jacinta y Francisco, que llevó a su reconocimiento como beatos el 13 de mayo del año 2000 durante el pontificado del Papa Juan Pablo II, en una ceremonia en el Santuario de Nuestra Señora de Fátima, a la que también asistió Lucía dos Santos, la tercera de los pastorcillos, quien se convirtió en religiosa.

El papa Francisco, el 13 de mayo de 2017, canonizó a Jacinta y Francisco Marto.