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Oración al Beato Marcelo Spínola

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El beato Marcelo Spínola fue un clérigo religioso nacido en España, consagrado como obispo de Coria y Málaga y también Arzobispo de Sevilla, quien vivió durante el siglo XIX, y realizó importantes labores para mantener la fe cristiana y la promover la evangelización.

Marcelo Spínola y Maestre nació el 14 de enero del año 1835, en el territorio de la isla de San Fernando que pertenecía a la diócesis de Cádiz en España. Sus padres eran españoles de importante reconocimiento en la sociedad.

Cursó estudios de derecho en la Universidad de Sevilla, obteniendo su título de licenciatura en el año 1856. Luego inició un bufete en Huelva para prestar asesoría jurídica gratuita a los pobres y a los necesitados, comienza a ejercer como abogado hasta que se muda a Sanlúcar de Barrameda con su familia.

Al sentir las inclinaciones religiosas, Marcelo fue tras sus instintos siguiendo el llamado de la fe y se recibió como sacerdote el 21 de mayo de 1864, también en Sevilla, donde comienza a ejercer su ministerio en la Iglesia San Felipe Neri, oficiando su primera misa, y luego se va como capellán a la Iglesia de la Merced en Sanlúcar de Barrameda.

Sus cualidades cristianas de fe, esperanza, apoyo y humildad, hacían resaltar su figura; así Marcelo llegó a ser nombrado como párroco de San Lorenzo de Sevilla, por el propio cardenal Lastra, y ejerce dicho cargo desde el 17 de marzo de 1871 hasta el 28 de mayo de 1879, cuando recibe el nombramiento de canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla por parte del arzobispo Joaquín Lluch.

Más tarde, en el año 1884 el papa León lo nombra obispo de la diócesis de Coria (Cáceres) hasta 1886 cuando es transferido a la diócesis de Málaga, donde permanece hasta 1896, y es preconizado para arzobispo de Sevilla desde el año 1896 hasta 1906, momento en el que es nombrado como cardenal por el papa Pío X en diciembre de 1905.

Entre sus muchas obras y labores destaca la fundación en Coria de la Congregación de las Esclavas del Divino Corazón y de las Siervas de Dios y la fundación del Correo de Andalucía en 1899. Falleció al poco tiempo de ser nombrado cardenal, en 1906. Lo beatificó Juan Pablo II en 1982.