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Oración a San Gregorio de Nisa

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San Gregorio de Nisa, conocido también por Gregorio de Niseno, vivió en el siglo IV en Capadocia, siendo obispo de Nisa y un reconocido teólogo.  Su santidad se venera tanto por la iglesia católica como por la ortodoxa. Es uno de los cuatro importantes padres capadocios, y además fue el hermano menor de san Basilio el grande y santa Macrina la joven. No debe ser confundido con san Gregorio de Nacianceno, aunque convivieron en la misma época.

Este santo nació en Cesaréa de Capadocia entre los años 330 y 335. A temprana edad quedó huérfano, siendo cuidado por sus hermanos Basilio y Macrina. Se dedica al estudio de letras sagradas y profanas, fue retórico y trabajó como profesor de retórica al tiempo que era lector de la iglesia.

Estuvo casado con una mujer llamada Teosebeia. Sin embargo, no encontrando felicidad en este trabajo, persuadido también por Gregorio de Nacianceno, Gregorio deja este oficio y se dedica enteramente al servicio de la iglesia hasta ordenarse sacerdote. En este tiempo el celibato sacerdotal no era un precepto, aunque probablemente Teosebeia entraría a vivir en el convento de santa Macrina.

En su inicio sacerdotal, san Gregorio se retiró a Iris del Ponto y al cabo de un tiempo, san Basilio lo refirió para el cargo de obispo de Nisa, por el año 372, y que se uniese a la lucha por combatir la herejía.

Cuando san Gregorio llegó a la región, Nisa estaba llena de arrianos y de miembros de la corte del emperador que no seguían la doctrina católica. Una tarea difícil la evangelización en dicha región para este santo que carecía de habilidades y experiencias para tratar los asuntos eclesiásticos aunque si manifestaba buena voluntad y disposición.

En una ocasión fue acusado por el gobernador del Ponto y arrestado. San Gregorio logró escapar y por lo que se le acusó de culpable y fue depuesto de su cargo. Anduvo errante hasta el año 378, cuando gracias al nuevo emperador Graciano, san Gregorio fue llamado de nuevo a su cede, donde el pueblo lo esperaba con regocijo.

A la muerte de sus hermanos, san Basilio y santa Macrina, la influencia y la labor de san Gregorio fue solo en ascenso. Durante la última etapa de su vida, fue designado arzobispo de Sebaste, así como redactó numerosos escritos de doctrina espiritual, libros de teología mística y otros textos por lo que se le adjudica el título de “el teólogo” especialmente en Grecia,

San Gregorio falleció entre el 394 y el 400.