Saltar al contenido

Oración al Beato Facio

oracion al Beato-Facio

El beato Facio fue un hombre que abrazó la fe católica para entregarse al servicio de los peregrinos y los enfermos, dejando sus bienes y ocupaciones atrás, para emigrar a otras tierras en las que cumpliría su propósito de llevar una vida penitente de ayuda al prójimo. Era de origen italiano y vivió durante el siglo  XIII.

Facio o Fazzio nació en el año 1200 en Verona (Italia), en el núcleo de una familia bondadosa, cristiana y humilde. Desde joven comenzó a trabajar, y bajo la instrucción de un maestro orfebre aprendió dicha profesión. Era un joven de buen carácter, laborioso y bondadoso. Con 26 años ya había cosechado la fama de gran orfebre en toda la ciudad.

Sin embargo, no todos eran elogios; desafortunadamente Facio tuvo que enfrentarse a la envidia y malas intenciones de otros orfebres de la ciudad quienes lo atacaban constantemente con insultos y calumnias. Esta situación llevó a que Facio quisiese buscar una vida más tranquila y se trasladó a Cremona.

Aunque intentó regresar a su natal Verona para solventar las enemistades, fue infructuoso. Sus enemigos levantaron terribles calumnias en su contra por las cuales fue preso, y solo sería liberado por la intervención de los compañeros de Cremona quienes lo apreciaban, así pudo volver a Cremona.

Al poco tiempo abandonó su oficio de orfebre para dedicarse al servicio espiritual, comenzó a ayudar a los necesitados y a  los enfermos, fundando la fraternidad de laicos del Espíritu Santo, y en su propia casa permitió la organización de un centro de salud, que años más tarde pasaría a ser el Hospital Mayor. También fundó el Hospital Soncino en 1240, y anexo a este, edificó la Iglesia del Espíritu Santo que luego cambiaría su nombre a San Antonio Abad.

Facio era un hombre bondadoso y apreciado. Se ganó el favor del obispo de la diócesis quien lo designó como visitador general de los monasterios, haciendo una tremenda excepción pues era un hombre no consagrado como sacerdote. Permaneció en este puesto hasta su muerte, el 18 de enero del año 1272; por todas sus obras en vida, ya era aclamado como santo en aquellos días.

Fue beatificado por el papa Pío IX en el año 1873.