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Oración al Beato Ambrosio Fernández

El beato Ambrosio Fernández fue un religioso de la iglesia católica y la iglesia oriental, quien vivió durante los siglos XVI y XVII.

Ambrosio nació en Sisto (Xisto), un poblado de la región central de Portugal, aproximadamente en el año 1551. Desde joven mostraba inclinaciones por la vida espiritual. En un viaje que hizo a la India, a la edad de 20 años, conoció una comunidad de jesuitas, los cuales le sugirieron formar parte del servicio del rey de Portugal, en una guarnición cristiana de la isla de Salsette, ubicada en la costa oeste de la India.

Sin embargo, en esta morada, el trabajo y el servicio eran duros, puesto que la isla era constantemente atacada por los musulmanes, siendo Ambrosio preso en un enfrentamiento, por lo cual, al salir en libertad dejó las armas y se dedicó a trabajar en el comercio.

En este campo laboró como administrador en Goa (India) para un mercader, luego viajó a Macao (China) y continuó como comerciante, a los servicios de un mercader que realizaba numerosos viajes. En una de estas travesías hacia el Japón, la nave en la que viajaban estuvo a punto de naufragar a causa de un tifón, aunque por fortuna, desembarcaron a salvo en Hirado (Japón). Este acontecimiento fue visto por Ambrosio como un llamado a la vida espiritual, así se unió a los hermanos Jesuitas, aceptado en 1590 por el hermano superior Francisco Cabral en Japón.

Desde entonces como misionero de la Compañía de Jesús en Japón, llevó una vida de dedicación y entrega al servicio de la religión cristiana, durante 20 años fue coadjutor en Nagasaki. Cuando sucedió la expulsión de los cristianos en 1614 por Tokugawa Ieyasu, san Ambrosio continuó en las misiones, hasta que fue apresado en 1618, y falleció a causa de las torturas a las que fue sometido dos años más tarde, con 69 años, en la prisión de Suzuka.

El papa Pío IX lo beatificó en 1867. Su fiesta se celebra el 7 de enero.