Saltar al contenido

Oración a la Beata Marcelina Darowska

La beata Marcelina Darowska nació en la comunidad de Szulaki (Polonia en aquel  entonces, hoy en día Ucrania), el día 16 de enero del año 1827. Es una religiosa conocida en la iglesia católica por ser una de las fundadoras de la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción de la Bendita Virgen María.

oracion a Beata-Marcelina-Darowska

Nació en Polonia cuando aun se encontraba bajo el gobierno ruso. Sus padres eran de buena posición social y tenían una granja donde Marcelina trabajó desde pequeña. Los relatos cuentan que desde temprana edad, la joven ya poseía cualidades y actitudes religiosas. Sin embargo, había prometido a su padre el casarse y formar una familia.

Así lo hizo, algún tiempo después de la muerte de su padre; el 2 de octubre de 1849 contrajo matrimonio con Karol Darowski, un joven terrateniente de su región. Desafortunadamente, su esposo contrajo tifus y falleció tres años más tarde, quedando Marcelina, sola con dos hijos.

Las tragedias no pararon. A un año de haber enviudado, fallecieron sus dos pequeños hijos, con lo cual se refugió en la oración y retomó sus pensamientos religiosos, tomando la decisión de ingresar a un convento.

En 1853 viajaría a Roma, donde se encontró con el sacerdote Hieronim Kajsiewicz, el cual se convertiría en su director espiritual. También, estando en Roma se encontró con Josephine Karska, y entre ambas fundaron la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción de la Bendita Virgen María, de la cual Marcelina asumiría el cargo de superiora a la muerte de Josephine.

Poco tiempo después, Marcelina regresó a Jazlowiec (Ucrania) donde fundaría la sede principal de esta congregación y permanecería el resto de sus días. Otros trabajos importantes que realizó fueron la creación de varias escuelas anexas a los conventos, aproximadamente unas siete por toda la región..

Como religiosa y mujer de fe, Marcelina defendió los valores familiares y la importancia de las virtudes como el respeto y el amor, el poder de la oración y el reconocimiento del aporte de la moral para el desarrollo de la sociedad.

El papa Juan Pablo II la beatificó el día 6 de octubre de 1996.