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Oración a la Beata Julia de la Rena

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La beata Julia de la Rena fue una virgen religiosa de culto local hoy en Certaldo, una localidad de la provincia italiana de Florencia, que vivió durante el siglo XIV.

Nació en Toscana, en la provincia de Florencia Italia, alrededor del año 1320, en el seno de una familia noble que sufría una fuerte decadencia en aquel momento. Perdió a sus padres cuando aún era muy joven, y para sobrevivir, trabajaba en el servicio de la casa de unos vecinos de Florencia. Estando en dicha localidad conoció a la comunidad de San Agustín y se abrió el camino a su espiritualidad y compromiso.

Aun siendo adolescente, profesó su fe tomando los hábitos de las hermanas agustinas seculares y se mudo a un lugar solitario en la comunidad de Certaldo, ahí encontró una pequeña habitación vecina a la iglesia agustiniana de San Miguel y Santiago, en la cual llevó una vida radical y austera. Mandó a abrir una pequeña ventana con vista hacia la iglesia para asistir al servicio sagrado, y luego mandó a abrir otra ventana hacia la calle para recibir las ayudas que los vecinos le regalaban para poder sobrevivir.

Sobre una pared descansaba un crucifijo en el cual se dedicaba a meditar y rezar cada día, y más tarde pidió a un albañil construir un muro del lado fuera para tapar el acceso a la habitación. Cerca de 30 años vivió en este pequeño dormitorio, en actitud de penitencia y oración, a la vez que los vecinos de la comunidad le llevaban comida y ayudas, la beata Julia los recibía agradecida y sonriente, y les regalaba flores naturales. Era querida y venerada por toda la comunidad.

La beata Julia falleció aproximadamente en el año 1370, de inmediato comenzó el culto local; dos años más tarde construyeron un altar en la iglesia de la comunidad y allí enterraron su cuerpo. Se le atribuyen milagros como el librar a la comunidad de contagios de peligrosas enfermedades como la peste. El culto fue confirmado por el papa Pío VII en el año 1819.