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Oración a la Beata Estefanía Quinzani

Beata-Estefania-Quinzani

La beata Estefanía Quinzani, es conocida por ser una servidora de Dios, perteneciente a la Tercera Orden de Santo Domingo. Se dedicó desde muy joven en cuerpo y alma a la contemplación de la Pasión de Jesús y desempeñó su trabajo religioso a través de la educación cristiana para jóvenes y la fundación de conventos y órdenes religiosas.

Estefanía o Stefana nació en el año 1457 en la ciudad de Brescia en la región de Lombardi al norte de Italia, en el núcleo de una familia de clase media. Desde su infancia mostro actitudes como la serenidad, la humildad, el servicio, y se consagró desde muy joven a Dios. Su vocación como religiosa aflora cuando se muda con su familia a la población de Soncino, en donde la joven encuentra  la orden de Santo Domingo.

En esta orden, la beata Estefanía encontró su vocación y se dedicó al cuidado de los enfermos, los necesitados, a la ayuda a los pobres, e incluso trabajó incansablemente hasta lograr la fundación de un convento en Soncino.

En su vida se consagró como una fiel devota y sierva del Señor, con un espíritu fuerte que fue capaz de soportar dudas, tentaciones, y que trabajó sin cesar por el bienestar del prójimo y la paz de las regiones. Con sus consejos, sirvió de ayuda para otras figuras religiosas como santa Ángela Merici, Mateo Carreri, Hosanna de Mantua.

Las historias sobre la beata Estefanía también cuentan que ella pasaba por una especie de transe o éxtasis en los que experimentaba en carne propia la pasión, flagelación, coronación de espinas y crucifixión de Jesús, y aparecían estigmas en sus manos y pies, al tiempo que su cuerpo se hacía tan rígido que nadie podía moverla. Se le atribuyen numerosas curaciones y milagros.

Falleció el día 2 de enero del año 1530 en Soncino y su culto fue confirmado el 14 de diciembre del año 1740 por el papa Benedicto XIV. Desde 1748 sus reliquias se veneran en la iglesia de San Liborio en Colorno de Parma.

Oración a Santa Estefanía Quinzani

Oh Dios mío, por intercesión de las santas vírgenes del cielo, aquellas que te sirvieron con fidelidad para alcanzar la santidad de cuerpo y alma, ayúdanos, Señor, a que los bienes de este mundo no nos separen de tu infinito y eterno amor.
Por intercesión de nuestra santa Beata Estefanía, que fue virgen sensata y una de las mas prudentes, concédenos, Señor mío, la verdadera sabiduría y fortaleza para alcanzar tu gloria.

Por Jesucristo nuestro Señor, Amén.