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Oración a la Beata Cristina Menabuoi

La Beata Cristina de la Santa Cruz, cuyo nombre era Oringa Menabuoi, nació en Santa Croce Sull’Arno, una localidad italiana de la provincia de Pisa, aproximadamente entre los años 1237 y 1240, en medio de una familia humilde dedicada al trabajo en el campo. Desde pequeña trabajaba en el campo como pastorcita.

Desde la infancia se propuso conservarse en cuerpo y mente siempre limpia para los ojos del Señor, y se dedicó a la práctica de obras de caridad y la ayuda al prójimo. Durante sus labores de pastoreo, meditaba constantemente en la oración y tomaba fuerzas del aliento de Dios.

Desafortunadamente, aun siendo una niña, quedó huérfana de madre, y fue dada al cuido de sus hermanos mayores, quienes no la comprendían, y una vez hecha mujer, querían darla en matrimonio contra su voluntad. Para evitar este destino, Oringa Menabuoi huyó a la localidad vecina de Lucca, y durante 7 años trabajo como muchacha de servicio. Por las noches, en medio de la soledad, meditaba en la oración sacando fuerzas y aumentando su amor a Cristo.

Alrededor del año 1265, Oringa visitó Roma, y se quedó al servicio de una piadosa viuda de nombre Margarita, la cual quedó encantada con las virtudes de la joven y comenzó a llamarla Cristina por cariño. Con esta viuda visitó Asís, donde tuvo una visión sobre una casa edificada que más tarde sería la construcción del monasterio de Santa Croce que ella misma dirigió.
En 1279 consiguió el ayuntamiento de una casa donde inició el monasterio de Santa María y San Miguel Arcángel, primero siguiendo la orden franciscana y luego bajo la regla de San Agustín, obtuvo el reconocimiento canónico en 1296.

La Beata Cristina era descrita como una mujer de gran fe, fortaleza de espíritu, humildad, pureza y caridad.  Falleció en el año 1310 y su cuerpo se sepultó en la iglesia del monasterio que ella fundó.

El 15 de junio de 1776 el papa Pío VI confirmó su culto.