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Oración a la Beata Arcangela Girlani

Beata-Arcangela-Girlani

La beata Arcángela Girlani fue una religiosa italiana quien perteneció a la Orden de las Carmelitas, quien vivió durante el siglo XV. Se dedicó en cuerpo y espíritu a llevar una vida recta de contemplación a los misterios de la vida religiosa, fue priora del convento de Parma y en Mantua fundó otro monasterio.

Su nombre era Leonor, nació en el año 1460, en Trino, una localidad de la provincia de Vercelli en Italia. Pertenecía a una familia acomodada. Desde muy niña profesó una fe admirable, mostrando cualidades de vida religiosa; fue educada en el comento de los benedictinos de Rocca Delle Donne, en la misma localidad donde vivía.

A medida que pasa el tiempo, Leonor cultivaba en su corazón el deseo de servir a Dios, por ello, aun en contra de la aprobación de su familia, tomó la decisión de consagrar su virginidad a Dios, y contando con la intervención de la marquesa de Monferrato, finalmente consiguió la aprobación de su familia.

Al poco tiempo, Leonor conoció a un monje carmelita quien le explicó la doctrina de las monjas de la orden de Parma. Con emoción, Leonor entró a dicho convento cuando tenía 17 años de edad y cambió su nombre por Arcángela; un año más tarde realizó sus votos (1478).

En poco tiempo, Arcángela mostró cualidades admirables y dones naturales, por lo cual fue elegida como priora del convento, y ejercicio sus funciones con humilde voluntad y dedicación. Era consuelo y fuerza para todas las hermanas, ejemplo de sencillez y servicio. Trabajaba por los enfermos y daba consejo a quienes necesitaban.

Luego de 15 años como priora, fue enviada por sus superiores a Mantua para fundar un nuevo monasterio. Obedientemente, se estableció en Parma para cumplir con sus labores, así fundó un convento de los carmelitas, que fue acogido por toda la comunidad como una gracia de Dios.

La hermana Arcángela daba instrucción a las niñas de la comunidad, y de hecho, siete de estas jovencitas se hicieron hermanas de la orden de las carmelitas.

En sus últimos años enfermó gravemente, cuando estaba  ya despidiéndose de este mundo, dio consejos a sus hermanas para darles fuerzas en la defensa de la vida de servicio a Dios. Falleció el 25 de enero del año 1495. Su cuerpo se sepultó en el convento de Mantua.

Fue beatificada por el papa Pío IX el 1 de octubre del año 1864.