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Oración a Babalú Ayé

Oración a Babalú Ayé
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Dentro de la religión yoruba el personaje de Babalú Ayé es una deidad cuyo nombre significa “padre, señor de la tierra”. Este es el orisha que domina las enfermedades más estigmatizantes para el humano como son la lepra, la viruela, las enfermedades venéreas, la peste y la miseria.

Babalú es un dios nocturno, que durante la luz del sol se protege cubriéndose entre las matas, la hiedra, el coralillo, esperando que pase el tiempo para salir a hacer sus trabajos de noche.

Babalú ayé es un orisha de respeto, hay quienes sienten temor hacia su figura, sobre todo en Nigeria. El domina sobre las enfermedades mortales.  Su nombre también puede ser escrito como Obaluàyé, es el dueño de la tierra quien controla la vida al tener poder sobre las enfermedades.

Babalú es considerado como una especie de energía que gobierna a las pestes de las enfermedades, en especial las que son estigmatizantes para la piel como viruela, varicela, sarampión. Obalúayé es el punto de unión entre los hombres y la tierra, como si fuese comparable a una interfaz entre la piel y el aire.

Con sus poderes, para Babalú es posible la curación por medio de la muerte y el nacimiento nuevo de un ser. Su morada es el cementerio, es él quien se encarga de seleccionar a los muertos. ​Puede poseer a materias, es decir a médium o a quienes sean hijos de este santo, los cuales deben llevar cubierta la cabeza ya que Babalú no muestra su cara, esto es por múltiples heridas que posee.

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El culto y la veneración a Babalú tiene que ver con la madre tierra, sus altares rinden tributo a lo natural.  Para su ritual se llevan escobas para purificar y granos para ofrendar por la enfermedad.

Oración a Babalú Ayé para curar una persona

Xapaná, Babalú Ayé, Omulú, hijo de Naná Burucú, de paja de la costa tu traje que no deja adivinar tu cuerpo ni imagen.

Debajo de él recoges las heridas y males psicoespirituales.

Cuando al que fe en ti tenga de todos los dolores y males.

Aleja, atotó, a las enfermedades de mí cuerpo, de mis seres queridos y de (nombre de la persona enferma)

Como a San Roque se le pide, a San Pantaleón que cure las heridas o San Blass para sanar las anginas a ti te pido, que quites las espinas que quisieran hacerme sangrar y retira de mí las dolencias que me pudieran perturbar.