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Oración a Alejandro III

Fue el papa N° 170 de la Iglesia Católica entre los años de 1159 a 1181. Realizó algunas reformas en el interior de la Iglesia. Fue aceptado por los reyes de Francia, Inglaterra, y los reinos cristianos de la península ibérica y Sicilia, sin embargo nunca obtuvo el apoyo del Emperador Barbarroja y de los estados controlados por este, por lo que el emperador nombró otros papas durante su periodo,  produciendo grandes controversias y problemas en aquellos tiempos. Su memoria se recuerda el 30 de agosto.

Nació en el año 1105 en Siena, y fue bautizado con el nombre de Orlando Rainuce de Bandinelli. Su camino eclesiástico comienza siendo profesor de Bolonia, donde adquirió una gran reputación como canonista. Luego es llamado a Roma por el papa Eugenio III en el año 1150, y lo nombra Cardenal Diácono, después Cardenal Sacerdote con el título de san Marcos y Canciller Papal. Además, fue el consejero del papa Adrian IV. Es elegido como papa el 7 de septiembre de 1159, en base a sus actos y amplio recorrido eclesiástico, inmortalizando el nombre de Alejandro III.

Tras su elección, hubo una serie de cardenales que se opusieron y votaron para elegir como papa al Cardenal Octaviano, quien asumió el nombre de Víctor IV, y obtuvo el apoyo del Emperador Barbarroja. En 1160, Víctor IV fue reconocido Papa en Pavía, por lo que Alejandro III tuvo que exiliarse a Francia, esto inició una disputa entre monarcas europeos que apoyaban a Alejandro y rechazaban a los antipapas. Alejandro, sin embargo, intento regresar a Roma en varias ocasiones, en las cuales no tuvo éxito, nombrándose varios antipapas durante su legado, estos fueron Pascual III entre los años 1164 al 1168 y Calixto III de 1168 hasta el 1178.

En 1176, Barbarroja fue derrotado en la batalla de Legnano, por lo que se vio obligado a firmar la paz de Venecia y reconocer a Alejandro III como legitimo Pontífice, devolviéndole su puesto en la Santa Sede el 12 de marzo de 1178. Al final de su papado, Alejandro convocó el llamado Concilio de Letrán III, donde se estableció que el Papa fuera elegido por votación, y se escogiera aquel que contara con el apoyo de los dos tercios de los cardenales, esto con el fin de evitar posibles cismas.

En 1181, Alejandro excomulgó al Rey de Escocia  Guillermo I y puso fin la interdicción que pesaba sobre el reino de Escocia. Además, confirmó la bula más antigua que conserva la religión católica que es el privilegio del año de jubilar de Santiago de Compostela de forma que, si el 25 de julio que es la fiesta del Apóstol Santiago, es domingo, entonces se podrán ganar en la Iglesia de Compostela las mismas indulgencias que se ganan en Roma los años jubilares. Antes de su muerte canonizó a Romas Becket, a Bernardo de Claraval y a Eduardo el confesor, Alejandro III falleció el 30 de agosto de 1181 en Castellana.